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Por: Miguel Angel
Beteta Garmendia
Fuente: NASA
La NASA rompe el silencio que había venido manteniendo y desenmascara,
de una vez por todas, a la trouppe de fabuladores antiamericanos que de
vez en cuando aparecen con nuevos argumentos absurdos para demostrar que
el hombre no piso la Luna.
De una vez por todas, la NASA demuestra abrumadoramente y desmonta las
teorías y los argumentos urdidos por opositores y fabulistas que han
tratado de desprestigiar una proeza real, de la que toda la humanidad
debería sentirse orgullosa.
Veamos algunos de los más típicos argumentos basados en la teoría de la
conspiración:
¿Lo inventó la NASA para adelantarse a los rusos en plena guerra fría?.
Afortunadamente, los soviéticos no pensaron en la farsa. Podrían haber
filmado falsos alunizajes y realmente haber desconcertado al resto del
mundo. Pero no lo hicieron; ¿por que?, pues porque sabían que las
pruebas eran irrefutables.
Las fotografías de los astronautas, transmitidas desde la Luna, no
incluyen a las estrellas en el oscuro cielo lunar.
La mayoría de los fotógrafos saben la respuesta: capturar algo muy
brillante y algo muy pálido a la vez es muy difícil porque las
emulsiones típicas no tienen suficiente "rango dinámico". Los
astronautas saltando en el brillante suelo lunar con sus trajes
espaciales iluminados por el Sol, literalmente, deslumbraban. Ajustar la
cámara a la exposición apropiada para capturar un deslumbrante traje
espacial hace que las estrellas en el fondo sean demasiado débiles para
verse.
Cuando los astronautas del Apolo plantan una bandera estadounidense en
la Luna se ve la bandera doblándose y ondeando. ¿Cómo puede ser? Después
de todo, no hay brisa en la Luna.

No todas las banderas ondeantes
necesitan viento; al menos, no en el espacio. Al plantar la bandera, los
astronautas la giraban para penetrar mejor el suelo lunar (cualquier
persona que haya plantado una tienda de campaña sabe como funciona
esto). ¡Por eso ondeaba la bandera! Desplegar un pedazo de tela con gran
ímpetu terminará probablemente en ondas y dobleces, ¡sin necesidad de
brisa!
El documental que la Fox filmó para desprestigiar a la NASA continuó con
muchos otros puntos engañosos. Se pueden encontrar refutaciones
detalladas de cada uno de ellos en las páginas de Internet:
BadAstronomy.com
y
Moon Hoax.
(Estos son sitios
independientes, que no cuentan con el patrocinio de la NASA).
Sin embargo, el sentido común es suficiente para rebatir las alegaciones
del "Engaño sobre el aterrizaje en la Luna". La evidencia de que el
programa Apolo realmente ocurrió es apremiante: una docena de
astronautas (cargados de cámaras) caminó sobre la Luna entre 1969 y
1973. Nueve de ellos están vivos y pueden testificar sobre su
experiencia. Tampoco regresaron de la Luna con las manos vacías. Así
como Colón regresó con unos cientos de indígenas a España como evidencia
de su viaje al Nuevo Mundo, los astronautas del Apolo regresaron con 382
kilogramos de rocas lunares a la Tierra.
Desde el punto de vista geomorfológico "Las rocas lunares son
absolutamente únicas", dice el Dr. David McKay, Jefe Científico de
Ciencia Planetaria y Exploración en el Centro Espacial Johnson de la
NASA. McKay es miembro del grupo que supervisa el Laboratorio de
Muestras Lunares en el Centro Espacial Johnson donde se almacenan la
mayoría de las rocas lunares. "Difieren de las rocas terrestres en
muchos aspectos", añade.
Esto no está en contradicción con el análisis de elementos químicos que
nosotros analizamos en la JEN en España.
"Por ejemplo", explica el Dr. Marc Norman, geólogo lunar de la
Universidad de Tasmania, "las muestras lunares casi no tienen agua
atrapada en su estructura de cristal y las substancias comunes como
minerales arcillosos omnipresentes en la Tierra están totalmente
ausentes en la rocas lunares".
Esto tampoco está en contradicción con el análisis de elementos por
activación neutrónica que realizamos aquí.
"Hemos encontrado partículas de vidrio fresco en las rocas de la Luna
producto de explosiones de origen volcánico y de impactos de meteorito
de hace más de tres mil millones de años", añade Norman. "La presencia
de agua en la Tierra rápidamente rompe el vidrio volcánico en unos
cuantos millones de años. ¡Estas rocas han venido de la Luna!"

En la
imagen vemos una esfera de vidrio (de unos 0.6 mm de diámetro) producto
de un impacto de meteorito con el suelo lunar. Los rasgos en la
superficie son salpicaduras de vidrio, fragmentos de mineral soldados, y
microcráteres producto de los procesos climáticos del espacio en la
superficie lunar. Imagen SEM por D. S. McKay (NASA Photo S71-48109).
Afortunadamente, no se necesita un título en química o geología para
entender toda la evidencia. Cualquier persona que sostenga en su mano
una muestra lunar puede darse cuenta de que el especimen viene de otro
mundo.
"Las rocas lunares del programa Apolo están perforadas con diminutos
cráteres producto de impactos con meteoroides", explica McKay. Esto
puede suceder solamente con rocas de un planeta con poca o ninguna
atmósfera, como la Luna.
Los meteoroides son partículas de polvo de cometa casi microscópicas que
vuelan en el espacio a velocidades a menudo de más de 25.000 kilómetros
por hora (diez veces más rápido que una bala). Tienen una fuerza
considerable pero también son extremadamente frágiles. Los meteoroides
que golpean la atmósfera de la Tierra se desintegran en el aire
enrarecido encima de nuestra estratosfera. (De vez en cuando, en una
noche oscura, se puede ver uno; se llaman meteoros). Pero la Luna no
tiene una atmósfera que la proteja. Las diminutas balas espaciales
pueden atravesar directamente las rocas lunares, formando inconfundibles
cráteres miniatura.
"Existen muchos museos, incluyendo el Smithsonian y otros, donde los
visitantes pueden tocar y examinar las rocas de la Luna", dice McKay.
"Usted mismo puede ver los pequeños cráteres meteoroides".

La roca lunar de la
imagen, apodada "Gran Muley", pesa 11.7 kg y es la roca más grande que
trajeron los astronautas del Apolo a la Tierra. Un lado de "Gran Muley"
fue acribillado por meteoroides".
También podemos apreciar un primer plano de un orificio de 1 mm de
diámetro que muestra diminutos cráteres alineados con vidrio negro
rodeado de un halo blanco de roca golpeada.
Al igual que los meteroides, los rayos cósmicos también dejan sus
huellas en la Luna: los isótopos.
"Los isótopos en rocas lunares son creados por reacciones nucleares
derivados de los rayos cósmicos de alta energía. Normalmente no
encontramos isótopos en la Tierra", dice McKay. La Tierra está libre de
esa radiación gracias a la protección de la atmósfera y la megatosfera.
Aunque los científicos quisieran fabricar una roca lunar, bombardeando
una roca de la Tierra con alta energía atómico nucleíca, por ejemplo, no
podrían lograrlo. Los aceleradores de partículas más potentes de la
Tierra no pueden dar energía a partículas equivalentes a los más
potentes rayos cósmicos, que son acelerados en explosiones de supernova
y en los violentos núcleos de las galaxias.
De hecho, dice McKay, falsificar una roca lunar lo suficientemente bien
como para engañar a un ejército internacional de científicos puede ser
más difícil que el Proyecto Manhattan. "Sería mucho más fácil ir a la
Luna y traer una," agregó con sarcasmo.
He ahí una idea original: ¿fue la NASA a la Luna para recolectar los
accesorios para representar un alunizaje?. Los productores de televisión
podrían considerarlo para el próximo episodio de "El engaño sobre el
aterrizaje en la Luna".
"Aquí en mi oficina tengo una pila de 3 metros de libros científicos
llenos de artículos sobre las rocas lunares del Apolo", añadió McKay”.
"Investigadores en miles de laboratorios han examinado las muestras del
Apolo y ¡ni un solo artículo cuestiona su origen!, incluida España. Y
estos, actualmente no son empleados de la NASA. Hemos prestado muestras
a científicos en docenas de países como España, los cuales no tienen
ninguna razón para colaborar con ninguna farsa".
Incluso el Dr. Robert Park, director de la Sociedad Americana de Física
en Washington y crítico eminente del programa humano espacial de la
NASA, está de acuerdo con la agencia espacial en este asunto. "La
cantidad de evidencia física de que los humanos caminaron en la Luna es
simplemente abrumadora".
Estas teorías de la conspiración son tan absurdas como divertidas: "Fox
debería seguir haciendo fábulas", agrega Marc Norman. "Yo soy un gran
seguidor de ¡Los Simpsons"!
Miguel Angel Beteta Garmendia, ingeniero químico y director técnico de
CCILAB, fue investigador A3 en la Junta de Energía Nuclear, y formó
parte del equipo científico que analizó, mediante activación neutrónica,
las muestras lunares entregadas a España por la NASA.
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