|
Por Miguel Angel Beteta
Garmendia
Ingeniero Químico
Director técnico de
CCI-CCILAB
En la terminología
química, cuando hablamos de corrosión, no solo nos solemos referir a la
corrosión de los metales, sino que dentro del léxico químico habitual
solemos emplear expresiones tales como que el ácido fluorhídrico corroe
el vidrio, o que el ácido sulfúrico es muy corrosivo para la materia
orgánica, etc., (independientemente de las reacciones químicas
implicadas, procesos de deshidratación existentes, etc.) de hecho en la
etiqueta del envase de alguno de estos productos, aparece la advertencia
de "corrosivo",
acompañada de la imagen del esqueleto de una mano.
Pero generalmente, cuando empleamos términos derivados de la palabra
corrosión, tales como resistencia a la corrosión, corrosivo/a,
corrosividad, etc., siempre estamos pensando en la corrosión de los
metales, tanto de elementos metálicos (recubiertos o no), como de
recubrimientos metálicos sobre sustratos orgánicos o inorgánicos
(plásticos, vidrio, composites, etc.) como los cromados y niquelados de
accesorios diversos, espejos, tiradores y manetas de plástico,
embellecedores de mobiliario y automóviles, etc.
De
ser así, definiríamos la corrosión como: “El proceso de destrucción de los metales como consecuencia de factores
ambientales externos químicamente incompatibles con su composición o
estabilidad estructural”.
A continuación vamos a establecer un compendio de las más comunes clases
de corrosión existentes, las terminologías empleadas, sus definiciones y
los medios de investigación existentes, como sigue:
Corrosión húmeda:
Cuando el medio externo
se encuentra en fase líquida (agua de mar, por ejemplo).
Corrosión seca:
Cuando el agente
externo desencadenante no requiere específicamente la presencia de un
agente líquido (par galvánico por contacto con otro metal, por ejemplo).
Corrosión uniforme:
Cuando se produce con
igual intensidad en la totalidad de las piezas.
Corrosión localizada:
Cuando solo se produce
en un área concreta de las piezas.
Corrosión por inmersión
contínua:
Cuando los materiales
se sumergen en medios líquidos.
Corrosión urbana:
La generada por la
contaminación procedente de los combustibles de los automóviles y las de
las calefacciones en presencia de humedad.
Corrosión industrial:
La producida por la
contaminación procedente de las emisiones de los procesos industriales
en presencia de humedad (niebla ácida).
Corrosión salina neutra:
La producida por el
ambiente marino sin presencia de componentes ácidos, (pH alrededor de
7).
Corrosión salina ácida:
La producida por
ambientes activos en los cuales, además de la presencia de sales
diversas tales como el ClNa, SO4Cu, etc., pueden existir concentraciones
de ácidos, tales como el ácido acético procedente de las siliconas
empleadas en la carpintería metálica del aluminio, ácido úrico en
granjas, etc., por ejemplo.
Acción corrosiva de la humedad:
Producida por vapor de
agua hiperoxigenado por microburbujeo de aire, y por aguas con exceso de
catión H+ residual como consecuencia del empleo de sistemas de
tratamiento iónico.
Corrosión a altas temperaturas:
Producida en los hornos
como consecuencia de la emanación de gases oxidantes, hidrógeno
procedente de moléculas de agua en estado de vapor, sulfatación,
carburización, etc., a altas temperaturas.
Corrosión microbiológica:
Provocada por la
contaminación de bacterias aerobias y anaerobias existentes en aguas con
altas concentraciones salinas, típicas de los mares y océanos, lagos
salados y fosas salinas. Las más significativas son las denominadas
ferrobacterias.
Corrosión por interacción con
metales líquidos o disueltos:
Cuando un metal líquido
como el mercurio produce una migración del otro metal interaccionado en
forma de amalgama. También puede producirse cuando los metales entran en
contacto con soluciones líquidas que contienen otros metales disueltos.
Corrosión por cavitación:
La cavitación es un
tipo particular de corrosión por erosión y es, frecuentemente, la causa
de picaduras en las paredes de los cilindros de los motores de
explosión.
La cavitación de la
pared del cilindro se produce cuando burbujas de aire en la superficie
del mismo le quitan la película protectora de oxido.
Corrosión por irregularidades
geométricas superficiales:
También conocida como
“Crevice”, se genera en los poros, huecos o fisuras existentes en la
superficie de los metales como consecuencia de burbujas o defectos de
recubrimientos sobre dichas concavidades, de manera que en el interior
de los mismos penetran soluciones liquidas las cuales actúan como un
ánodo concentrado capaz de desarrollar el proceso corrosivo.
Corrosión por picado:
También conocida como
corrosión por “pitting”, está caracterizada por la aparición de pequeños
puntos de oxido fácilmente observables en áreas poco afectadas por la
corrosión. Se produce por la aparición de microánodos, los cuales al
interaccionar como par galvánico con la amplia superficie catódica de la
pieza, producen la disolución puntualmente localizada del metal en dicho
punto (picadura).
Corrosión por fricción:
También denominada
“freeting” ocurre como consecuencia de la abrasión superficial generada
por la fricción repetitiva entre metales como consecuencia del
movimiento de mecanismos solidarios, de tal manera que al hacerse
vulnerables las superficies, se genera óxido en las erosiones
producidas.
Corrosión galvánica:
Se produce cuando dos
metales, cuyos potenciales de oxidación-reducción son claramente
diferenciados, se unen íntimamente en presencia de un electrolito. En
estas condiciones se genera una auténtica pila galvánica en la cual el
ánodo al oxidarse comienza a generar un flujo electrónico con el
consecuente desprendimiento progresivo de la superficie del metal.
Corrosión bajo tensión:
Se produce como
consecuencia de la combinación de dos efectos simultáneos tales como un
medio ambiente corrosivo, unido a una tensión mecánica tal como la
producida por los efectos continuados de tracción, flexión y torsión,
etc.
El deterioro superficial producido en tales condiciones aparece en forma
de microrroturas tales como agrietamientos progresivos (fatiga por
corrosión).
Corrosión Kesternich:
Es la misma que la
corrosión industrial. Consiste en el ataque corrosivo producido por el
SO2 en presencia de humedad saturada a condensación, bajo condiciones
térmicas controladas.
Corrosión por inmersión
alternativa:
Se produce cuando las
superficies metálicas son periódicamente cubiertas por el agua de mar,
por ejemplo, a intervalos repetitivos provocados por el oleaje, mareas,
etc.
Corrosión climosalina:
También denominada de ciclos climáticos combinados con niebla salina.
De todos los ensayos de corrosión por simulación del ambiente marino,
este es el más perfecto de todos, a nuestro entender, porque es el que
representa más fielmente lo que sucede en la realidad con los ciclos
nocturnos y diurnos, donde por la noche sube la humedad baja el punto de
rocío (clima húmedo), al amanecer sube la temperatura y baja la humedad
(secado), y alternadamente se producen las deposiciones de la niebla
salina dispersada por el mar.
En todos los casos, la investigación de cada tipo de corrosión se
realiza mediante las cámaras de ensayos de corrosión acelerada CCI, como
la presentada en la imagen adjunta.
CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la Certificación AENOR, cámaras
de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de
ensayos de corrosión acelerada, en todas las versiones, capaces de
reproducir cualquier ambiente marino, industrial o urbano, que puedan
encontrarse en condiciones naturales o artificiales y acelerarlo a
requerimiento. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado
este tipo de cámaras para el Centro Nacional de Investigaciones
metalúrgicas CENIM, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, Empresa Nacional Siderúrgica etc., y las compañías más
relevantes del sector, entre otras entidades públicas y universidades
diversas.
www.cci-calidad.com |