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El departamento de ingeniería de CCI
dirigido por Miguel Angel Beteta Garmendia, comenzó a fabricar los
primeros prototipos de sistemas Peltier-Seebeck hace ya diez años, y en
la actualidad tiene implantada esta tecnología en sus cámaras de
laboratorio de altas exigencias de precisión y seguridad que exigen las
máximas prestaciones con el más mínimo mantenimiento, como es el caso de
las cámaras de fotoestabilidad mediante lámparas de Xenon.
El efecto Peltier hace referencia a la creación de una diferencia de
temperatura debida a un voltaje eléctrico. Sucede cuando una corriente
se hace pasar por dos metales o semiconductores conectados por dos
“juntas de Peltier”. La corriente propicia una transferencia de calor de
una junta a la otra: una se enfría en tanto que otra se calienta. Una
manera para entender cómo es que este efecto enfría una junta es notar
que cuando los electrones fluyen de una región de alta densidad a una de
baja densidad, se expanden (de la manera en que lo hace un gas ideal) y
se enfría la región.
Por el contrario, el efecto termoeléctrico o efecto Seebeck es el efecto
inverso al anterior. Fue descubierto por Thomas Johann Seebeck en 1821.
Este efecto provoca la conversión de una diferencia de temperatura en
electricidad. Se crea un voltaje en presencia de una diferencia de
temperatura entre dos metales o semiconductores diferentes.
CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras de ensayos climáticos,
de simulación ambiental y de fotoestabilidad solar, para investigación
multidisciplinar. A este respecto es de destacar que CCI está
suministrando de forma sistemática este tipo de cámaras a entidades tan
prestigiosas como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
multitud de empresas relevantes, centros tecnológicos y universidades
diversas.
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