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Por:
Miguel Angel Beteta Garmendia
Ingeniero Químico
Director técnico de
CCI- CCILAB
Aunque para los más profanos hablar del Sol es hablar de luz y calor,
para los técnicos y profesionales es necesario saber discernir entre el
concepto de radiaciones solares y el concepto de luz.
La luz es una radiación electromagnética que el ojo humano percibe como
claridad. Es decir, es la parte del espectro que nosotros podemos ver y
que se corresponde tan solo con una pequeña parte de la emisión radiante
que recibimos y cuya longitud de onda está comprendida entre 360 y 700
nm aproximadamente. Este es el rango visible y fotosintéticamente
activo.
A grandes rasgos, y sin profundizar en análisis exhaustivos, bajo el
límite inferior del rango visible tenemos las radiaciones ultravioleta
(UVA, UVB y UVC), dentro de las cuales se produce el deterioro
fotoquímico de los materiales, el bronceado, el cáncer de piel, etc., y
por encima del límite superior encontramos las radiaciones infrarrojas (IRp
e IRl), cuyo efecto básicamente se traduce en calor.
Veamos los conceptos luminotécnicos más importantes:
Flujo luminoso.
Se define como la
radiación emitida por una fuente de luz en todas direcciones, y que es
percibida por el ojo humano.
Su unidad de medida es
el lumen (lm).
Intensidad lumínica.
Se define como
intensidad lumínica, a la medida del flujo luminoso existente en una
dirección determinada y contenido en el cono sólido delimitado por su
ángulo de proyección.
Su unidad de medida es
la candela (cd).
Iluminancia E.
Se define como la
cantidad de flujo luminoso recibido uniformemente sobre una superficie
concreta. Por ejemplo: 1 lm sobre 1 m2.
Su unidad de medida es
el lux (lx).
Luminancia L.
Se define como la
sensación de claridad producida por una fuente de luz o por una
superficie iluminada.
Su unidad de medida es
la candela por metro cuadrado (cd/m2).
Eficacia luminosa.
Se define como el flujo
lumínico emitido por una fuente de luz por cada unidad de potencia
eléctrica necesaria para su obtención.
Su unidad de medida es el lumen por vatio (lm/W).
Temperatura de color K.
La temperatura de color
de una fuente de luz, se define como la relación existente entre el
color de dicha luz y la temperatura del “cuerpo negro” obtenida.
Esta correspondencia queda delimitada por el diagrama cromático de Plank,
en cuyas coordenadas x/y se encuentran todas las diversas tonalidades
posibles en relación con las temperaturas de cuerpo negro (CN). Así, si
se eleva la temperatura del CN, se incrementa la parte azul disminuyendo
la roja. Es por ello que una lámpara incandescente tiene una temperatura
de 2.700ºK y un tubo fluorescente de luz de día 6.000 K,
aproximadamente.
Su unidad de medida es
el grado Kelvin (ºK).
Color de la luz.
Se define como el rango
de temperatura de color en el que queda comprendida una determinada
tonalidad de la luz.
Pese a que en función
de diferentes composiciones espectrales, temperaturas de color idénticas
pueden reproducir colores diferentes, generalmente la escala de colores
queda delimitada por los siguientes rangos de temperatura Kelvin:
Blanco cálido: inferior
a 3.300 ºK.
Blanco normal: entre
3.300 y 5.300ºK.
Luz día: entre 5.300 y
6.500 ºK.
Luz zenital norte:
entre 6.500 y 7.000 ºK.
Indice de reproducción cromática
Ra.
Se define como la
capacidad de una fuente de luz para reproducir determinados colores, en
comparación con una fuente de luz de referencia de espectro cromático
predeterminado.
Se determina iluminando
un conjunto de ocho muestras coloreadas bajo las prescripciones de la
norma DIN 6169, tanto con la luz estudiada, como con la luz de
referencia, y comparar los resultados, de manera que, cuanto menor es la
diferencia, mayor es el índice de reproducción cromática.
Así, una fuente de luz
con Ra = 100 reproduce las tonalidades correctamente.
Rendimiento de una fuente de
luz.
Se define como el flujo
luminoso obtenido en condiciones estandarizadas reguladas por los
organismos normalizadores, tales como las prescritas en la norma DIN
5.035.
Vida media.
Se define como vida
media de una fuente de luz al tiempo medio de duración bajo el cual se
pierden las características válidas para el proceso a que se destinó, o
bien por prescripción de sus especificaciones de seguridad (50% de
bajas).
Vida útil.
En
términos de rentabilidad, se define como un tiempo de funcionamiento
tal, que el flujo luminoso sea igual o mejor que el 80% del valor
inicial que poseía la fuente.
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