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La lluvia ácida se
produce cuando el dióxido de azufre (SO2) y los óxidos de nitrógeno (NOx),
procedentes de la industrialización, reaccionan con el oxígeno
atmosférico, la humedad y el agua de lluvia, formando los ácidos
sulfúrico y nítrico.
La afectación no solo se circunscribe a las zonas industriales en las
que se produce, sino que a su vez, el viento puede provocar que las
nubes corrosivas recorran miles de kilómetros hasta precipitarse en
forma de lluvia, rocío, granizo, nieve o niebla.
Tanto la niebla ácida, como la lluvia ácida, no solo generan la
degradación del medio ambiente, sino que además son las responsables de
importantes procesos de degradación de materiales de construcción y de
corrosión de metalúrgica.
Para ensayar a escala de laboratorio los efectos corrosivos de la niebla
ácida se emplean las cámaras de ensayos Kesternich (imagen adjunta).
CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la certificación AENOR,
cámaras de ensayos Kesternich, humidostáticos, climáticos y de
simulación ambiental para investigación y control de calidad. A este
respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras
para las entidades de la máxima relevancia y los centros de
investigación más prestigiosos existentes en la actualidad.
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