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Los aerogeneradores
marinos tienen muchas ventajas respecto de los terrestres,
fundamentalmente con respecto a la inexistencia de límites
dimensionales, no suponen ningún impacto ambiental dado que pueden ser
instalados a grandes distancias de la costa, su capacidad de generación
de electricidad es muy superior, etc.
No obstante, y como contrapartida, nos encontramos con los siguientes
inconvenientes:
- La profundidad del mar, allí donde han a ser instalados, puede llegar
hasta los 40 metros de calado.
- Las turbinas tienen que ser ancladas al lecho marino con postes de
acero.
- Las turbinas tienen que ser construidas para soportar rachas de viento
de 160 kilómetros por hora y olas de 15 metros de altura.
- La corrosión a la que se enfrenta una turbina marina exige enormes
medidas de protección superficial y elevados costes de mantenimiento.
- Las turbinas han de ser estancas a la lluvia y el oleaje.
- Los sistemas electrónicos, y todos los mecanismos, han de estar
diseñados para soportar temperaturas de congelación y formación de
hielo.
- Todos los sistemas han de soportar el envejecimiento provocado por las
radiaciones solares.
- Etc.
Para verificar la resistencia de estos materiales es imprescindible
disponer de equipos tales como las cámaras climáticas de ensayos
ambientales y de simulación solar acelerada, las cuales permiten
reproducir fielmente, a escala de laboratorio, las diversas
climatologías a las que habrán de ser expuestos los módulos
aerogeneradores en las condiciones más adversas.
Funciones tales como la corrosión, lluvia, hielo, nieve, granizo, polvo
y arena, contaminación atmosférica, humedad, frío y calor, choques
térmicos y radiaciones intensas, pueden ser aceleradas para extrapolar
los valores a la vida esperada de uso y también investigar nuevos
productos más eficaces y duraderos.
Las cámaras de envejecimiento ambiental acelerado desarrolladas por CCI,
están fabricadas bajo procedimientos AENOR, cumplen con todas las
normativas vigentes de homologación y se acompañan de los
correspondientes certificados de calibración de las variables de ensayo
seleccionadas, cuestión por la cual permiten certificar los productos.
Las cámaras CCI se pueden fabricar sin límite de tamaño, en función del
tipo de componentes a ensayar, desde las pequeñas cámaras compactas,
hasta las grandes cámaras de construcción modular visitables, capaces de
albergar grandes piezas (imagen adjunta).
CCI viene desarrollando desde 1967 y bajo la certificación AENOR,
cámaras de simulación climática con radiación solar, entre las que se
encuentran las cámaras capaces de reproducir las condiciones
climatológicas más diversas para la certificación de módulos
fotovoltaicos y aerogeneradores. A este respecto es de destacar que CCI
ha desarrollado este tipo de cámaras para el CENER-CIEMAT, perteneciente
al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), entre otras
entidades relevantes y universidades diversas.
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