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La picadura y el
agrietamiento de las estructuras metalográficas representan un tipo de
desintegración electroquímica, de base redox (oxidación-reducción),
encuadrado dentro de lo que conocemos como corrosión localizada, en la
cual una zona oxidada (ánodo) se encuentra separada de otra contigua no
afectada (cátodo), dando lugar a un flujo electrónico como consecuencia
del cual se produce un proceso corrosivo en un área de afectación
concreta (no generalizada), en forma de erosiones de diversa forma y
cuantía.
El proceso corrosivo desencadenante, tanto de las picaduras, como de las
microfisuras incipientes y las grietas resultantes, comienza cuando la
película de óxido que actúa como medio de protección del metal, se rompe
en una determinada zona puntual, dando lugar a la aparición de los
primeros deterioros, los cuales, dada su dificultad de observación (las
erosiones son enmascaradas por el color rojizo del propio oxido), pueden
desembocar en procesos quebradizos y de rotura de las estructuras, muy
común en los casos de severa profundidad de la afectación.
Para determinar el grado de resistencia a la picadura y agrietamiento
por corrosión, de los metales y sus aleaciones, se utilizan las cámaras
de ensayos de corrosión acelerada, según la norma ASTM G48 (métodos A,
B) y todas sus homólogas y equivalentes.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de
Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica
(ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS,
fabricantes de automóviles, etc.
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