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La utilización indiscriminada de sal
común en las carreteras para luchar contra la formación de hielo y nieve
en las autovías, no solo constituye un elevado riesgo de corrosión para
los metales integrantes de los vehículos, barreras, farolas, puentes,
construcciones civiles, túneles, ferrocarriles, pavimentos, etc., sino
que además supone un gravísimo perjuicio para los ecosistemas. Por ello,
cada vez son más los países que están dejando de usar este agresivo
procedimiento con el fin de evitar los daños que la salinidad produce
sobre los bienes y la ecología.
De hecho, son muchos los municipios europeos que están prohibiendo el
empleo de sal para evitar el impacto negativo en el medio ambiente,
subsuelo, árboles y plantas, regadíos, agua potable, salud de animales,
etc., hasta tal punto que la sal contra las heladas es la responsable de
la muerte del 90% de los árboles existentes en algunas ciudades alpinas
europeas. Cabe señalar que en Berlín, la prohibición en zonas urbanas,
alcanza a la aplicación de multas de hasta 10.000 Euros.
Como alternativa a la utilización de sal, existen soluciones
biodegradables, tales como la utilización de arena, ceniza, y similares,
las cuales permiten derretir el hielo en tiempo semejante, sin causar
daños, y a un coste muy inferior.
A escala de laboratorio se pueden estudiar los efectos de la utilización
de sal en las autovías, mediante las cámaras salinas de ensayos.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de
Investigaciones metalúrgicas, Empresa Nacional Siderúrgica, Ministerio
de Defensa, AIRBUS, INTA, etc.
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