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La
isla de calor es un fenómeno comprobado por meteorólogos, climatólogos y
por la propia gente de a pie, que percibe que en las ciudades hace más
calor, al menos relativamente, que en la zona no urbanizada que las
circunda, especialmente durante la noche. Esto se debe a un conjunto de
condiciones más o menos comunes en las ciudades de interior.
En
primer lugar, la evaporación del agua permite regular la temperatura.
Imaginemos una superficie mojada; en cuestión de poco tiempo esta
superficie transmitirá parte de su energía térmica en forma de calor al
agua que la impregna hasta alcanzar el equilibrio térmico. Si aumenta la
temperatura del agua, se evaporan más moléculas que portan energía,
haciendo que la temperatura del agua disminuya y, de nuevo, se alcance
un equilibrio térmico entre la superficie y el agua enfriada, dando
lugar a un enfriamiento de la superficie que originalmente estaba
caliente.
Este
mecanismo de regulación es el que provoca el sudor sobre nuestra piel, y
también ocurre sobre el suelo cuando está húmedo. En las ciudades,
forradas de baldosas, pavimento y asfalto impermeables, la escorrentía
hace casi imposible la penetración del agua hacia el subsuelo, de manera
que esta permanece en la superficie, templando el ambiente y a su vez
humedeciéndolo. Luego volveremos sobre este punto espinoso, porque más
humedad no implica más temperatura, aunque sudemos más.
Otro
de los factores responsables del calentamiento local en las ciudades son
los tejados cerámicos y las calles asfaltadas: por su color y
composición, estos materiales absorben toda la luz y retienen el calor,
reduciendo notablemente el albedo de las ciudades (es decir, la luz
incidente no es reflejada). Algunas soluciones a esta acumulación de
radiación podrían implicar más zonas verdes en las ciudades y creación
de tejados verdes que palien la absorción.
Radiación sobre la ciudad
¿Cómo
es posible que plantando árboles y plantas bajemos la temperatura de las
ciudades? Sencillamente, las plantas absorben la radiación, pero no la
acumulan ni la radian de nuevo, sino que la utilizan para sus propios
fines, además de aportar sombra y condensar el agua de su entorno, de
manera que la humedad del aire disminuye en favor de la humedad del
terreno, lo que favorece la proliferación de más plantas…Como decía el
sabio Fukuoka, “las plantas llaman a las plantas”, y en los bosques se
está bien fresquito…
Fuente: Andrés Pinar Solé. Área de Información meteorológica y
climatológica. Agencia Estatal de Meteorología (Aemet)
Artículo completo:
https://aemetblog.es/2017/08/27/isla-de-calor-urbana-sensacion-termica-y-humedad-relativa/amp/
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