|

Imagen:
Espartal semiárido estudiado por los investigadores en Almería. /
Francisco Domingo |
Cada
ecosistema tiene un papel en el balance de los gases de efecto
invernadero, actuando bien como fuente o como sumidero de estos gases.
Los ecosistemas áridos y semiáridos ocupan aproximadamente el 40% de la
superficie terrestre y, aunque poco estudiados hasta ahora, se va
conociendo el papel fundamental que juegan en el equilibrio atmosférico
del CO2 a nivel mundial.
Un
equipo internacional liderado por investigadores del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que las mareas de
presión atmosféricas son claves para entender la dinámica del CO2 en el
interior del suelo. En el estudio, que se publica en la revista Journal
of Geophysical Research-Biogeosciences, han colaborado la Universidad de
Granada, la Universidad de Almería y la Universidad de Delaware
(EE.UU.).
La
dinámica del CO2 del suelo está fuertemente influenciada por las
variaciones de la presión atmosférica. “Esto implica que el CO2 del
suelo en profundidad tiene un comportamiento similar al del nivel del
mar como consecuencia de las mareas, se expande cuando la presión es
baja y se contrae con altas presiones. En suelos con una gran
conectividad con la atmósfera, como es el caso de los ecosistemas áridos
y semiáridos, la vinculación es tan fuerte que cualquier cambio
producido en la presión atmosférica, ya sea derivado del efecto
gravitacional de la Luna y el Sol, la insolación terrestre o la llegada
de frentes y borrascas, se refleja en la dinámica del CO2 del suelo,
produciendo grandes diferencias de concentración en cortos intervalos de
tiempo”, explica la investigadora del CSIC María Rosario Moya, que
trabaja en la Estación Experimental de Zonas Áridas.
Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar
Los
científicos han trabajado en dos espartales semiáridos situados en el
Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar (Almería), en el que durante dos
años se han utilizado sensores de CO2, humedad y temperatura, que se
instalaron en el interior del suelo (hasta 1,50 m), junto a medidas
micrometeorológicas en superficie. La creencia mayoritaria en la
comunidad científica es que la dinámica del CO2 viene determinada por
aquellos factores que condicionan la actividad biológica como son la
humedad y la temperatura. Sin embargo, las condiciones del lugar de
estudio, suelos muy secos y permeables, hacen que sea la presión
atmosférica (un proceso no biológico) lo que condiciona su dinámica.
Este hallazgo pone en cuestión, según los científicos, los modelos de
transporte del CO2 del suelo utilizados actualmente en este tipo de
ecosistemas. Por otro lado, la existencia de diferencias encontradas
entre las dos zonas de estudio, podría implicar que la proximidad del
mar pueda incrementar el efecto de marea que genera la presión.
Aunque se requieren más estudios para poder conocer mejor los efectos de
las mareas de presión a nivel de ecosistema y su relación con la
ventilación, un fenómeno por el que grandes cantidades de estos gases
acumulados en el interior del suelo pasan a la atmósfera provocando
emisiones de CO2, los resultados obtenidos constituyen un gran avance en
el conocimiento de la dinámica del CO2 de las regiones áridas, señalando
su gran complejidad. “Este trabajo ayudará a conocer mejor la dinámica
del CO2 en los ecosistemas semiáridos y contribuirá a la mejora de los
modelos de predicción, lo que puede ser crucial en un contexto de cambio
climático” concluye Francisco Domingo, investigador de la Estación
Experimental de Zonas Áridas.
M.R.
Moya Jiménez, E.P. Sánchez-Cañete, R. Vargas, A. López-Ballesteros, C.
Oyonarte, A.S. Kowalski, P. Serrano-Ortiz y F. Domingo.
CO2 dynamics
are strongly influenced by low frequency atmospheric pressure changes in
semiarid grasslands.
Journal of Geophysical Research-Biogeosciences. DOI:
10.1029/2018JG004961
Fuente: CSIC 12/04/2019
www.cci-calidad.com |