
Ilustración del rover ‘Curiosity’ de la NASA, que lleva explorando Marte
desde 2012 (NASA/JPL-Caltech/MSSS) |
El análisis de muestras "in situ" realizado por el rover Curiosity de la
NASA con participación del CSIC, demuestra que la atmósfera marciana no
contenía el CO2 mínimo para la existencia de un lago de agua líquida en
el cráter Gale. La ausencia de carbonatos indica que los sedimentos del
cráter se formaron en un clima muy frío hace 3.500 millones de años.
El contenido de CO2 en la atmósfera primitiva de Marte, hace 3.500
millones de años, era demasiado bajo para que, en zonas como el cráter
Gale, en el ecuador del planeta, se depositaran sedimentos como los
encontrados por el vehículo explorador Curiosity de la NASA. Esta y
otras conclusiones se desprenden de un trabajo con participación de
investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC) que aparece publicado en el último número de la revista
Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
El terreno que está analizando Curiosity desde 2012, dentro de la misión
Mars Science Laboratory de la NASA, está compuesto fundamentalmente por
secuencias sedimentarias depositadas en el fondo de un lago hace 3.500
millones de años. Estos sedimentos contienen diversos minerales
secundarios, como arcillas o sulfatos, que indican que la superficie
primitiva estuvo en contacto con el agua líquida.
La existencia de agua líquida requiere de una temperatura en la
superficie proporcionada por un mínimo de CO2 en la atmósfera. Pero este
no era el caso de Marte en sus inicios. “Esta contradicción tiene dos
posibles soluciones. O bien no hemos desarrollado aún los modelos
climáticos que expliquen las condiciones ambientales de Marte al
principio de su historia, o bien las secuencias sedimentarias de Gale se
formaron en realidad en un clima muy frío. La segunda opción es la más
razonable”, explica el investigador Alberto Fairén, que trabaja en el
Centro de Astrobiología (mixto del CSIC y el Instituto Nacional de
Técnica Aeroespacial).
Un entorno muy frío “Sin embargo, el rover no ha encontrado carbonatos,
lo que confirma los estudios de todas las sondas anteriores: los
carbonatos son muy escasos en la superficie de Marte y, por tanto, el
contenido de CO2 en la atmósfera era muy bajo”, agrega Fairén.
En concreto, el análisis directo de muestras sobre la superficie
marciana llevado a cabo por estos investigadores demuestra que el nivel
de CO2 en la atmósfera en el momento en que se depositaron los
sedimentos de Gale era entre 10 y 100 veces inferior al mínimo requerido
para que la temperatura en superficie estuviera por encima del punto de
congelación del agua líquida.
En la Tierra, los depósitos de carbonatos se forman en el fondo de los
lagos y los mares al interaccionar el CO2 de la atmósfera con el agua
líquida. El dióxido de carbono es un gas capaz de generar un potente
“efecto invernadero” y, por lo tanto, de calentar el planeta.
Según los científicos, la imagen que mejor describiría Gale en los
inicios de Marte sería la de un lago glaciar, rodeado por enormes masas
de hielo, que estaría parcial o estacionalmente helado. “El entorno
sería similar al Ártico canadiense o a Groenlandia hoy en día”, asegura
el investigador del CSIC, cuyo trabajo ha sido financiado por una ayuda
Starting Grant del European Research Council dentro del proyecto icyMARS.
Además, aunque el hielo habría sido dominante, también habría sido común
la presencia de agua líquida en abundancia. La formación de arcillas y
sulfatos se habría dado en lugares y momentos específicos,
estacionalmente o en lagos de agua líquida cubiertos por una capa de
hielo.
Fuente: CSIC. 7/2/2017
Thomas F. Bristow, Robert M. Haberle, David F. Blake, David Des
Marais, Jennifer L. Eigenbrode, Alberto. G. Fairén, John P. Grotzinger,
Kathryn M. Stack, Michael A. Mischna, Elizabeth B. Rampe, Kirsten L.
Siebach, Brad Sutter, David T. Vaniman, Ashwin R. Vasavada. Low
Hesperian PCO2 constrained from in situ mineralogical analysis at Gale
crater. PNAS. DOI: 10.1073/pnas.1616649114
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