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Las barreras de
seguridad, por encontrarse permanentemente expuestas a la intemperie, se
ven afectadas por la acción corrosiva ejercida bajo las siguientes
situaciones:
1) Acción corrosiva de la
humedad saturada y el agua:
Tanto la lluvia como la
humedad relativa condensada sobre las superficies, en presencia del
oxígeno del aire, produce un efecto corrosivo sobre los metales.
2) Corrosión por atmósfera
marina:
Está producida por las
sales de cloruro sódico existentes en el agua de mar y que son
dispersadas en forma de niebla en las zonas marítimas.
3) Corrosión por atmósfera
urbana:
Está producida por la
presencia de gas SO2 procedente de la combustión de los derivados del
petróleo.
4) Corrosión por atmósfera
industrial:
Es semejante a la
atmósfera urbana, si bien podemos encontrar la presencia de otro tipo de
vapores ácidos derivados del nitrógeno, cloro, azufre, etc., los cuales
configuran la denominada niebla ácida.
5) Corrosión por la acción
directa de la sal anti-hielo:
La sal depositada en
las carreteras, para evitar la formación de hielo, es proyectada contra
las barreras por las rodaduras de los automóviles, ejerciendo un potente
efecto corrosivo.
Los ensayos de corrosión por salpicaduras de sal se realizan bajo la
norma UNE 135-125/2006, con cámaras de laboratorio tal como la
representada en la imagen adjunta.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de
Investigaciones metalúrgicas, Empresa Nacional Siderúrgica, Ministerio
de Defensa, etc.
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