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Imagen: Peleteria meridionalis sobre una flor de cilantro. (Óscar
Aguado) |
No solo las abejas, sino también otros insectos polinizadores silvestres
como las moscas, los escarabajos, las polillas, las mariposas, las
hormigas y las avispas cumplen un papel clave en la producción agrícola
global. Un equipo con participación de investigadores del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha recopilado 39 estudios
en cinco continentes. En ellos se comparan los beneficios en la
polinización de los insectos salvajes con las abejas. Los resultados
aparecen publicados en la revista Proceedings of the National Academy of
Sciences (PNAS).
Las abejas, tanto las salvajes como las domésticas, son consideradas los
insectos más efectivos en la polinización de los cultivos de todo el
mundo. No obstante, la contribución que llevan a cabo otros
polinizadores cumple, según esta investigación, “un papel importante” en
la producción agrícola y en la estabilidad de cara al cambio climático.
Según las mediciones de los investigadores, los insectos al margen de
las abejas contabilizan entre el 25% y el 50% de las visitas a las
flores. “Nuestros resultados indican que estos insectos aportan un
beneficio a los cultivos que es único”, indica Ignasi Bartomeus,
investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana.
De hecho, los insectos silvestres responden de forma diferente a las
abejas a la presencia de vegetación natural en el entorno, un hallazgo
que podría tener implicaciones a la hora de afrontar cualquier cambio
que se produzca en el uso del suelo. “El servicio que aporta el resto de
insectos es valioso y da cierta seguridad para afrontar este problema”,
destaca Bartomeus.
El trabajo también sugiere que no está todo perdido con el declive de
las poblaciones de abejas y que ambos grupos de insectos son necesarios
para una producción “óptima”. “Aunque estos insectos son menos efectivos
que las abejas, superan ligeramente las visitas a las flores, así que se
compensa el papel que cumplen en la polinización”, asegura Romina Rader,
de la Universidad de Nueva Inglaterra (Australia), autora principal del
estudio.
Fuente: CSIC 01/12/2015
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