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Por desgracia, raro es el día en que no
nos encontremos con alguna mala noticia relacionada con los accidentes
laborales. Según los datos facilitados por el Ministerio de trabajo y
Asuntos Sociales, el pasado año 2007 murieron en España por accidente
laboral 1191 personas, 10,9% menos que en el año anterior; probablemente
como consecuencia de la fuerte presión ejercida por la vigente Ley de
Prevención de Riesgos Laborales.
A la hora de analizar las causas de los accidentes y la atribución de
responsabilidades, las autoridades legislativas y judiciales tienden a
basarse en el principio de protección del "más débil", sin entrar en más
consideraciones. Pero en realidad, la responsabilidad se extiende
subsidiariamente a un mayor elenco de actores:
1) En ocasiones algunos trabajadores hacen caso omiso de los medios de
protección que han sido puestos a su alcance.
2) Muchos empresarios incumplen la
legislación en materia de protección laboral.
3) Las administraciones deben poner los
medios de investigación necesarios para estudiar las características
exigibles definitorias de cada actividad y para estudiar las respuestas
personalizadas de los trabajadores en las condiciones ambientales
específicas bajo las cuales se desarrollan los diversos tipos de tareas.
Es necesario que se involucren en temas de formación, y de los métodos
de determinación de las aptitudes fisiológicas y psicológicas necesarias
para garantizar la seguridad de los trabajadores en el desempeño de cada
tipo de tarea.
En lo que al estudio de los entornos
ambientales se refiere, en ocasiones los trabajadores han de desarrollar
su actividad en condiciones climáticas extremas, bajo las cuales no
todas las personas van a presentar las mismas capacidades, ni respuestas
fisiológicas y psicológicas adecuadas, pudiendo desencadenar cuadros de
riesgo muy diferenciados.
En este sentido es necesario seleccionar
medios de protección ambiental científicamente estudiados para cada
tarea en particular e investigar el comportamiento de los trabajadores
cuando están sometidos a dichas condiciones ambientales.
Para estudiar el comportamiento humano
en cada entorno laboral, existe la posibilidad de utilizar grandes
cámaras climáticas capaces de simular aquellas condiciones ambientales
semejantes a las que tendrían que estar sometidos los trabajadores
durante el desarrollo de las actividades laborales.
A este respecto CCI desarrolla cámaras
climáticas capaces de simular condiciones ambientales extremas
cambiantes, con ciclos térmicos que cambian de frío a calor en tiempos
predeterminados, generación de presiones variables, atmósferas
contaminantes, simulación de polvo, radiaciones solares intensas, altas
y bajas temperaturas, viento, lluvia, ozono, hielo, etc.
Además, con las cámaras climáticas de simulación CCI se puede estudiar
el comportamiento humano de los trabajadores cuando están sometidos a
esfuerzos físicos, simultaneados con las condiciones climáticas
correspondientes a cada grupo de tareas.
Las personas objeto del estudio pueden
ser monitorizadas desde el exterior mediante sensores inalámbricos
"Pulse Oximeter" vía Bluetooth, además de permitir el registro
informatizado de las constantes fisiológicas del individuo, tanto en
condiciones de reposo como de estrés bajo condiciones climáticas
variables (ver vídeo de la noticia del telediario TV1 concerniente a la
aplicación con una cámara climática CCI para deportistas).
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