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El instrumento SABER, a bordo del satélite TIMED (NASA), ha hallado un
aumento de entre un 5% y un 12% por década en la concentración de CO2 en
la alta atmósfera.
El aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO2), que calienta
la capa inferior de la atmósfera (troposfera) y produce lo que
globalmente se conoce como cambio climático, también afecta a las capas
altas de la atmósfera. El instrumento SABER, a bordo del satélite TIMED
(NASA), ha medido entre 2002 y 2014 un incremento de la cantidad de
dióxido de carbono en la alta atmósfera de entre un 5% y un 12% por
década, superior al detectado en las capas bajas.
"El CO2 es un gas con una vida media larga: cada nueva molécula que se
produce permanecerá más de un siglo en la atmósfera -señala Manuel López
Puertas, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC)
que participa en el estudio y que codirige el instrumento SABER-. Y el
dióxido de carbono de la baja atmósfera se transporta hacia las capas
altas en un margen de tiempo de entre cinco y siete años, de modo que
cualquier incremento tendrá una influencia también en la alta
atmósfera".
UN MISMO GAS, DIFERENTES EFECTOS
Los datos de SABER muestran un aumento en la concentración de CO2 del
5% por década hasta una altura de ochenta kilómetros (estratosfera y
mesosfera), una medida similar a la obtenida en la troposfera, y un
aumento de hasta el 12% a unos ciento diez kilómetros (baja termosfera).
En la troposfera, la capa que abarca los primeros doce kilómetros de la
atmósfera y donde se producen los fenómenos climáticos, el dióxido de
carbono se comporta como un gas de efecto invernadero y su incremento
produce un aumento de temperatura. Sin embargo, en las capas medias y
altas la situación se invierte y el CO2 produce un enfriamiento.
"Durante la última década se habían detectado enfriamientos apreciables
de las capas altas de la atmósfera, de entre tres y cuatro grados por
década, que eran atribuibles a un aumento de la concentración de CO2,
pero esta relación no había sido constatada. Las medidas de SABER de los
últimos trece años confirman un aumento inequívoco del dióxido de
carbono en la alta atmósfera que no depende de efectos naturales, como
el ciclo solar de once años", señala López Puertas (IAA-CSIC).
El aumento del dióxido de carbono en estas capas atmosféricas produce un
enfriamiento, lo que hace que se contraigan. Así, las capas altas de la
atmósfera se hacen más tenues (menos densas), lo que podría alargar la
vida media de los satélites artificiales de baja órbita al tener un
menor frenado. Igualmente, esta contracción podría tener consecuencias
adversas en el ya inestable equilibrio orbital de la basura espacial.
"Este resultado viene a poner nuevamente de manifiesto el carácter
acoplado de la atmósfera terrestre. Las emisiones de CO2 están
produciendo un cambio en la temperatura de las distintas capas y en el
equilibrio energético de la atmósfera que pueden alterar su propia
estructura ", concluye López Puertas (IAA-CSIC).
Fuente: Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA). 16/09/2015 J. Yue
et al. "Increasing carbon dioxide concentration in the upper atmosphere
observed by SABER". Geophysical Research Letters. DOI:
10.1002/2015GL06469
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