
Imagen: NASA |
El módulo Philae ha hallado varias moléculas precursoras de la vida en
el núcleo del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, que ayudan a comprender
mejor el origen de la vida en la Tierra. Los datos han sido obtenidos
por el dispositivo COSAC, uno de los principales instrumentos del módulo
de aterrizaje Philae de la sonda Rosetta, construido para analizar la
composición del núcleo del cometa.
Estos datos refuerzan la teoría de que los cometas se formaron a partir
de granos de polvo cubierto de hielo en la nebulosa solar que precedió
al Sistema Solar. Esta es la principal conclusión de un trabajo
internacional con participación del Centro de Astrobiología, centro
mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el
Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. Los resultados se publican
en la revista Science.
“Este registro ha desvelado la presencia de unos 16 compuestos
orgánicos. Algunos de estos compuestos (moléculas orgánicas) hallados en
el polvo del cometa se consideran precursores de la vida, pues
intervienen en la formación de aminoácidos esenciales o de bases
nucleicas. Cuatro de ellos (isocianato de metilo, acetona, propanal y
acetamida) no se habían descubierto anteriormente en otros cometas”,
explica Guillermo Muñoz Caro, investigador del Centro de Astrobiología,
quien ha participado en el análisis de los datos obtenidos por el COSAC.
“Veinticinco minutos después del primer aterrizaje sobre el cometa, el
espectrómetro de masas de COSAC tomó un espectro en el modo sniffing (de
olfateo, de manera análoga a los detectores de sustancias químicas que
vemos en los aeropuertos)”, señala el investigador.
Los cometas conservan el material más prístino de nuestro Sistema Solar
en forma de hielo y polvo (silicatos y materia orgánica sólida) que se
debió formar en el espacio interestelar, incluso antes de que apareciese
la nebulosa solar que con el tiempo se transformaría en el actual
Sistema Solar, explica el investigador. “Los datos recogidos por el
COSAC son el primer descubrimiento ¨in situ¨ de varias sustancias en el
núcleo de un cometa y es de interés para la astrofísica y para el
estudio del origen de la vida sobre la Tierra”, añade.
Una teoría existente desde hace décadas propone que los cometas se
formaron a partir de granos de polvo cubierto de hielo en la nebulosa
solar, señala Muñoz Caro. “Si ese material llamado ¨hielo sucio¨ se
conservase en el núcleo del cometa esperábamos hallar moléculas
orgánicas precursoras de la vida, al igual que ocurre en los
experimentos que simulan la irradiación de hielo en el laboratorio.
Podemos decir que los resultados de COSAC refuerzan esa teoría”.
“La detección de moléculas relativamente complejas en un núcleo
cometario sugiere que una fracción importante de esa materia primitiva
se ha conservado intacta hasta nuestro días”, indica el investigador.
“En efecto, la formación de moléculas complejas, como la acetamida, a
partir de otras más simples como el agua, el monóxido de carbono y el
amoniaco, sugiere que se formaron en el polvo pre-cometario expuesto a
la radiación ultravioleta y los iones (rayos cósmicos)”. Una vez formado
el cometa, su tamaño impide que la radiación penetre hasta el interior,
con lo cual esos productos orgánicos se debieron formar antes, en el
polvo cubierto de mantos de hielo.
Por otro lado, un gran número de cometas impactó sobre nuestro joven
planeta hasta hace unos 3.800 millones de años, depositando su carga
prebiótica sobre el océano primitivo, por tanto las primeras reacciones
químicas precursoras de la vida pudieron ocurrir en ese periodo.
Fuente:CSIC 31/07/2015
Fred Goesmann, Helmut Rosenbauer, Jan Hendrik Bredehöft, Michel Cabane,
Pascale Ehrenfreund, Thomas Gautier, Chaitanya Giri, Harald Krüger, Léna
Le Roy, Alexandra J. MacDermott, Susan McKenna-Lawlor, Uwe J.
Meierhenrich, Guillermo M. Muñoz Caro, Francois Raulin, Reinhard Roll,
Andrew Steele, Harald Steininger, Robert Sternberg, Cyril Szopa, Wolfram
Thiemann, Stephan Ulamec. Organic compounds on comet 67P/Churyumov-Gerasimenko
revealed by COSAC mass spectrometry. Science. Doi: 10.1126/science.aab0689.
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