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La tecnología aeroespacial requiere el empleo de componentes y
automatismos capaces de resistir temperaturas realmente extremas en
función del destino de las misiones que se envíen hacia el espacio
profundo, como lo puede ser la investigación del planeta Venus.
Aun estando Venus más lejos del sol que Mercurio y recibir menos
radiación solar, al poseer una atmósfera con elevadas concentraciones de
dióxido de carbono, el efecto invernadero en el planeta es tan acusado
que eleva la temperatura a cerca de +500ºC con una presión sobre la
superficie 90 veces superior a la de la Tierra, a lo cual se ha de sumar
la existencia de nubes corrosivas de ácido sulfúrico procedentes de la
ionización del dióxido de azufre.
La NASA tiene previsto el envío de una nave robótica a Venus, y para
ello necesita componentes capaces de resistir semejantes temperaturas
extremas, para lo cual ha invertido un cuarto de millón de dólares en
colaboración con la compañía Ozark Integrated Circuits, especializada en
la fabricación de chips de carburo de silicio resistentes a las elevadas
temperaturas.
La atmósfera de Venus impide que llegue la suficiente luz solar a la
superficie, lo que hace que las células solares habrán de ser
implementadas con otros medios energéticos. Es por ello que la NASA
usará una pila de Plutonio-238 con una capacidad de generar temperaturas
de 1.200 grados centígrados y la energía mecánica necesaria mediante un
motor Stirling, además de un sistema de vela para el desplazamiento.
Paradójicamente el motor servirá para alimentar los circuitos y
refrigerarlos por balance térmico.
Fuente: NASA/Ozark integrated circuits.
Commissions Ultra High Temp Chips for Venus Landsailing Rover By Evan
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