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Está demostrado que las condiciones climatológicas pueden afectar
seriamente a los materiales y a los comportamientos funcionales de los
sistemas, especialmente en el campo de la mecatrónica.
Todos los automatismos, y sistemas, sean de la naturaleza que sean
(mecánicos, electromecánicos, electrónicos, ópticos, electroquímicos,
etc.), detectores o instrumentos de medición, etc., involucrados en
escenarios funcionales que, tanto en su uso habitual como esporádico,
puedan estar sometidos a condiciones climatológicas adversas, deben ser
sometidos a pruebas de laboratorio exhaustivas con el fin de asegurar su
fiabilidad en la peor de las circunstancias.
Lo anterior es especialmente preceptivo, por su relevancia, en el caso
de sistemas empleados en sectores tales como el aeronáutico o
aeroespacial, el naval, la automoción, el ferroviario, el militar, y en
general, en todos los casos en los cuales exista riesgo, tanto para la
vida de las personas, como en el caso de proyectos de alto valor
económico o estratégico (satélites, etc.).
En general, los ensayos de laboratorio se suelen realizar, de forma
acelerada, incrementando los parámetros reales con el fin de garantizar
que sus respuestas sean fiables en cualquier situación ambiental, tanto
natural como artificial. Por ejemplo, si la temperatura máxima real
alcanzable en condiciones normales fuese de 60 grados centígrados bajo
cero, lo seguro sería verificar su correcto funcionamiento a -70ºC ó -80ºC,
etc., según lo indicado en las normativas específicas.
Para realizar este tipo de ensayos se emplean las cámaras climáticas de
simulación, calibradas y certificadas conforme a la normativa de
trazabilidad internacional.
A su vez, los ensayos son homologados mediante las correspondientes
normas específicas de cada sector, dictadas por los organismos de
certificación de cada país, para cada aplicación concreta.
En el interior de estas cámaras se puede simular cualquier condición
atmosférica natural o artificial: radiaciones solares, tormentas de
arena y polvo, lluvia, nieve, heladas, altitud, contaminación, campos
magnéticos, huracanes, choques térmicos repetitivos frio/calor,
corrosión, etc., etc. A su vez, es posible simultanear las condiciones
ambientales indicadas con esfuerzos dinámicos de tracción, compresión,
torsión y flexión, de tal manera que se reproduzcan las condiciones
reales de servicio.
En el caso de la tecnología espacial o aeronáutica, aspectos muy
importantes son la formación de hielo y la corrosión de las estructuras.
Ejemplos claros son los antecedentes de corrosión en los fuselajes de
aviones Boeing, o los diversos casos de incidencias por formación de
hielo en los sensores involucrados en la navegación, tales como en el
reciente caso del Airbus de la compañía Lufthansa.
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