
Imagen NASA: Recreación de Europa (en primer plano) con su océano
burbujeante, Júpiter (a la derecha) y el satélite volcánico Io (en la
parte superior central) |
Como podemos recordar, en estos momentos la sonda JUNO de la Agencia
Espacial Norteamericana NASA, se encuentra viajando hacia el planeta
Júpiter.
Juno, que fue lanzada al espacio en el año 2011, tiene prevista su
llegada en el año 2016, con el cometido de estudiar el escenario próximo
de la Luna Europa, un satélite de Júpiter que posee grandes cantidades
de agua procedentes de su propio océano, lo cual aumenta las
probabilidades de existencia de alguna forma de vida.
Los astrónomos suponen que las sales de cloro burbujean en el océano
líquido de la luna helada y al llegar a la superficie reaccionan con el
azufre emitido por los volcanes del satélite Io, pudiendo favorecer
formas de vida.
Previendo que Juno pueda comenzar a facilitar datos técnicos sobre
Europa tras alcanzar su órbita en el 2016, la NASA ya está planificando
el envío, acto seguido, en el mismo año, de una nueva misión robótica;
en esta ocasión encaminada a estudiar la existencia de posibles formas
de vida sobre el satélite de Júpiter.
Según el director de la NASA, Charles Bolden, para ello se solicitará la
asignación de 30 millones de dólares con cargo al ejercicio 2016,
previéndose que, a partir del próximo mes de marzo, los ingenieros del
laboratorio JPL puedan ya comenzar a diseñar la dotación instrumental
que será capaz de analizar la presencia de vestigios de vida vegetal o
animal en Europa.
Crédito: NASA/JPL-Caltech
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