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Imagen: Interior del Laboratorio Climático MacKingley
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Según ha informado a los medios la Agencia de Meteorología, Climatología
y Geofísica de Indonesia, la mayor parte de los expertos apuntan a las
condiciones climáticas adversas como el origen del accidente sufrido por
el avión siniestrado, y más específicamente, por la disfunción de los
motores debido a la formación de hielo mientras pretendía atravesar una
formación de nubes para esquivar la tormenta.
El resultado de dicha formación de hielo provocó el apagado de los
motores y su precipitación incontrolable sobre el mar.
Aunque esta es la hipótesis que cobra más fuerza hasta estos momentos,
no se podrá confirmar hasta que no aparezcan las cajas negras del
aparato.
De ser esto cierto, no podemos por menos que opinar que estas
situaciones han de ser simuladas previamente a escala de laboratorio, de
manera que puedan ser previstas las actuaciones de sistemas encaminados
a evitar los desastres, tales como mecanismos calefactores, lubricantes
especiales, juntas de rotura de puentes térmicos, etc., etc.
Recordemos que para ensayar la resistencia a la helada de los motores de
aviación existen cámaras climáticas especiales, tales como la del
Laboratorio Climático MacKingley de EEUU, donde se evalúa el
comportamiento funcional bajo climas adversos, precisamente para conocer
cómo evitar accidentes durante el vuelo en condiciones climatológicas
extremas.
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