|

En un nuevo video de ScienceCast se explora el
misterio del reciente vulcanismo lunar. En la imagen, se muestran
algunos “parches irregulares”, o IMPs. Reproducir video:
https://www.youtube.com/watch?v=53TGz30Z1sM&feature=youtu.be
en idioma inglés.
|
En el año 1971, los astronautas de la nave espacial Apollo 15, en la
órbita de la Luna, fotografiaron algo muy extraño. Los investigadores lo
llamaron “Ina”, y parecía ser lo que quedó después de una erupción
volcánica.
No hay nada extraño respecto de los volcanes en la Luna, per se. Gran
parte de la antigua superficie de la Luna está cubierta por lava
endurecida. Las principales características del “Hombre en la Luna”, de
hecho, son viejos flujos basálticos depositados hace miles de millones
de años cuando la Luna fue devastada por violentas erupciones. Lo
extraño respecto de Ina era su edad.
Durante mucho tiempo, los científicos planetarios han pensado que el
vulcanismo lunar llegó a su fin hace alrededor de mil millones de años,
y poco ha cambiado desde entonces. Sin embargo, Ina se veía notablemente
nuevo. Durante más de 30 años, Ina siguió siendo un misterio, una rareza
“única” que nadie podía explicar.
Pero resulta que el misterio es más grande que lo que cualquiera se
imaginó. Utilizando el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA, un
equipo de investigadores dirigido por Sarah Braden, de la Universidad
Estatal de Arizona, ha descubierto 70 paisajes similares a Ina. Ellos
los llaman “parches irregulares”, o IMPs por su sigla en idioma inglés.
“¡El descubrimiento de nuevas características en la superficie lunar
fue emocionante!”, dice Braden. “Observamos cientos de imágenes en alta
resolución y, cuando encontré un nuevo IMP, fue el ‘plato fuerte’ del
día”.
“Los parches irregulares se ven muy distintos de las características
lunares más comunes, como los cráteres de impacto, las fusiones de
impacto y el material de las tierras altas”, afirma. “Realmente saltan a
la vista”.
En la Luna, es posible calcular la edad de un paisaje contando los
cráteres. La Luna es bombardeada por una lenta “llovizna” de meteoroides
que salpican su superficie y dejan así cicatrices de impacto. Cuanto más
antiguo es un paisaje, más cráteres contiene.
En algunos de los IMP, se hallaron muy pocos cráteres, lo cual sugiere
que no tienen más de 100 millones de años de antigüedad. Cien millones
de años podría parecer mucho tiempo, pero en términos geológicos es
apenas un abrir y cerrar de ojos. Los cráteres volcánicos que descubrió
el LRO pueden haber estado en erupción durante el período Cretácico de
la Tierra (la época del apogeo de los dinosaurios). Algunas de las
características volcánicas pueden ser incluso más jóvenes, 50 millones
de años, un tiempo en el que los mamíferos estaban reemplazando a los
dinosaurios como formas de vida dominante.
“Este hallazgo es la clase de ciencia que literalmente va a hacer que
los geólogos vuelvan a escribir los libros de texto sobre la Luna”, dice
John Keller, un científico del proyecto del LRO, en el Centro Goddard
para Vuelos Espaciales.
Los IMP son demasiado pequeños como para ser vistos desde la Tierra; en
promedio, la dimensión más grande alcanza menos que 500 metros. Es por
ello que, con excepción de Ina, no se los ha encontrado antes. No
obstante, parecen estar esparcidos alrededor de la cara visible de la
Luna.
“Los IMP no solamente son paisajes impresionantes, sino que también nos
dicen algo muy importante sobre la evolución térmica de la Luna”, señala
Mark Robinson, de la Universidad Estatal de Arizona, quien es además el
principal investigador que trabaja con la cámara de alta resolución del
LRO. “El interior de la Luna es, quizás, más caliente que lo que se
pensaba previamente”.
“Sabemos tan poco de la Luna…”, continúa. “La Luna es un mundo grande y
misterioso por derecho propio y ¡solamente está a tres días de
distancia! Me encantaría aterrizar sobre un IMP y tomar la temperatura
de la Luna de primera mano usando una sonda de calor”.
Algunas personas piensan que la Luna se ve muerta, “pero yo nunca creí
eso”, dice Robinson, quien no descartará la posibilidad de futuras
erupciones. “Para mí, siempre ha sido un lugar que invita a visitarlo;
un sitio de magnífica belleza, un imán gigante en nuestro cielo que me
atrae hacia él”.
Los volcanes jóvenes simplemente han “echado leña al fuego” a la
fascinación por la Luna. Robinson dice: “¡vamos!”.
Créditos y Contactos: Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting.
www.cci-calidad.com |