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Tras recorrer casi seis mil cuatrocientos millones de kilómetros a
través del Sistema Solar, la sonda Rosetta (ESA) ha completado con éxito
una de sus maniobras clave y ya se encuentra en órbita en torno a su
objetivo, el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. La operación permitirá,
por primera vez, observar in situ cómo un núcleo cometario despliega su
actividad y desarrolla la coma y las colas que aportan a los cometas su
aspecto característico.
La compleja maniobra de entrada en órbita ha tenido lugar hoy en torno a
las diez de la mañana, cuando la nave se hallaba a unos cien kilómetros
del cometa.
Esta maniobra constituye un hito en la exploración espacial, pero no
será el único que bridará Rosetta: además de mantenerse en órbita en
torno a 67P y acompañarlo en su viaje hacia las regiones internas del
Sistema Solar, la nave liberará un módulo robótico que se posará sobre
el núcleo del cometa y se anclará a él para estudiarlo. Rosetta, además,
es la primera misión que alcanza la órbita de Júpiter empleando paneles
solares como principal fuente de energía.
Con una resolución espacial de 5,5 metros por píxel, las imágenes más
recientes de la superficie 67P muestran con un detalle único una
superficie extremadamente compleja, con multitud de estructuras con
bordes afilados, precipicios y otras regiones que parecen lisas.
Los científicos creen que la actividad del cometa desarrollada en sus
anteriores pasos por el Sistema Solar interno ha formado estos extraños
paisajes. Fuente: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team
MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA.
"Pensar que uno estuvo trabajando con algo, que lo tuvo entre sus manos,
y que ha llegado a la órbita de Júpiter, ha despertado tras más de
treinta meses de la hibernación y está acompañando a un cometa en su
órbita hacia el Sol es verdaderamente gratificante", señala Luisa María
Lara, investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC)
que participa en la misión y trabajó en la calibración de la cámara
OSIRIS a bordo de Rosetta.
Rosetta aportará información sobre las características del cometa que no
podríamos obtener desde Tierra. "Los cometas pueden ayudarnos a
responder preguntas fundamentales sobre la formación del Sistema Solar,
la procedencia del agua terrestre e incluso sobre el aporte de moléculas
prebióticas a nuestro planeta -destaca Lara (IAA-CSIC)-. Pero debíamos
despejar muchas incógnitas sobre, por ejemplo, la densidad, composición
o estructura interna de estos objetos, y solo podíamos hacerlo visitando
uno".
Una de estas incógnitas reside en comprender los mecanismos que
convierten los núcleos cometarios, en ocasiones denominados bolas de
nieve sucias, en "estrellas con cabellera", como las denominaron los
griegos. Un fenómeno conocido globalmente como actividad cometaria y que
se produce cuando los cometas se acercan al Sol, sus hielos subliman y
se libera el polvo.
Fuente: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team
MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/
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