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Aunque en principio no parezca una noticia espectacular, dado que ya es
conocido el procedimiento para acercarse a tan inalcanzable límite, lo
que sí es un hito es lograr el grado de proximidad al que ha llegado el
Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. Y es que la misión CAL
(Cold Atom Laboratory) ha logrado enfriar un gas hasta unas temperaturas
extremadamente próximas al cero absoluto; el grado Kelvin.
El objetivo era producir un estado de la materia conocido como "el
condensado Bose-Einstein" y poner a punto un instrumento para ser
utilizado en la Estación Espacial Internacional a finales de 2016. Para
ello ha sido necesario enfriar un gas hasta una temperatura lo más
cercana a -273 grados centígrados, límite físicamente inalcanzable.
Según ha informado el científico Rob Thompson, "el banco de pruebas de
tierra del CAL es el lugar más frío en el Laboratorio de Propulsión a
Chorro de la NASA a 200 grados nano-Kelvin (200 milmillonésimas de 1
Kelvin)". "El logro de Bose-Einstein en nuestro prototipo de instrumento
es un paso crucial para la misión".
Un condensado de Bose-Einstein (BEC) es una colección de átomos en un
gas a tan baja temperatura, que se consigue que ocupen el mismo estado
cuántico, es decir, que todos ellos tengan los mismos niveles de energía
y niveles insignificantes de calor. Por debajo de cierta temperatura,
los átomos comienzan a fusionarse, superponerse y a sincronizarse como
los bailarines de un coro. El material resultante no es sólido, líquido
ni gaseoso y comienza a comportarse siguiendo los dictados de la
mecánica cuántica, como es el hecho de que se dé un comportamiento de
onda y partícula, como pasa por ejemplo con los fotones.
Aunque estos gases cuánticos se habían creado antes en otro lugar en la
Tierra, el Laboratorio Átomo Frío explorará los condensados en un
régimen completamente nuevo: el ambiente de microgravedad de la estación
espacial. Esto permitirá la investigación innovadora de los materiales
sometidos a temperaturas extremadamente frías.
Estas temperaturas desbloquearían el potencial de observar nuevos
fenómenos cuánticos y probar algunas de las leyes más fundamentales de
la física. Observado por primera vez en 1995, los condensados
Bose-Einstein han sido uno de los temas más «calientes» en la física
desde entonces.
Es de destacar que para lograr la proximidad al cero absoluto se emplean
las cámaras ultracriogénicas de laboratorio, las cuales se caracterizan
por dos aspectos fundamentales: la generación de vacío (de ahí la
simulación de microgravedad), y el empleo de helio líquido.
Fuente: NASA
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