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Científicos de la Universidad de Uppsala (Suecia) han desarrollado el
mapa genómico de las abejas melíferas.
La “apis mellifera”, o abeja melífera, es de crucial importancia para la
humanidad puesto que un tercio de los alimentos que consume dependen de
la polinización de frutos, y diversos vegetales, por parte de estos
insectos.
En contra de lo que se pensaba, los resultados indican que esta especie
se originó más probablemente en Asia que no en África.
Teniendo en cuenta la alarmante desaparición de las abejas, es
importante estudiar cómo se adaptan estos insectos a los diferentes
climas existentes en el planeta.
La investigación concluye que las abejas proceden de una antigua especie
de abejas que llegaron de Asia hace unos 300.000 años y se extendieron
rápidamente a través de Europa y África.
Según es conocido, el cambio climático ha afectado de manera importante
a las poblaciones de insectos históricamente, lo que no podía ser menos
en el caso de las abejas. "Las poblaciones de Europa parecen haberse
reducido durante las glaciaciones, mientras que las africanas se han
expandido en esos periodos, lo que sugiere que las condiciones
ambientales eran más favorables", sostiene el científico sueco Webster,
responsable de la investigación.
"El estudio proporciona nuevos conocimientos sobre la evolución y la
adaptación genética y establece un marco para la investigación de los
mecanismos biológicos que están detrás de la resistencia a enfermedades
y la adaptación al clima, conocimientos que podrían ser vitales para la
protección de las abejas en un mundo climático que cambia rápidamente".
Es de destacar que para estudiar el comportamiento de las abejas, y su
supervivencia bajo diversas condiciones climatológicas, se emplean las
cámaras climáticas de laboratorio, en las cuales se pueden simular las
condiciones ambientales extremas que se pueden reproducir en cualquier
lugar del planeta.
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