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Cuando hablamos de degradación de materiales, nos referimos a todo
proceso de deterioro de cualquiera de sus características físicas y
químicas, tales como: aspecto, color, composición, geometría, densidad,
dureza, etc.
La degradación de los polímeros puede generar variaciones mecánicas,
cambio de tonalidad, vulnerabilidad térmica, pérdida de masa, etc. Las
causas más importantes del envejecimiento son derivadas de variaciones
climáticas, tanto naturales como artificiales. Variables tales como:
calor, luz solar y contaminación por sustancias químicamente activas
(ambientes ácidos, alcalinos y salinos) son las causas más importantes
del envejecimiento.
La presencia continuada de estas condiciones ambientales extremas, por
si solas, o combinadas, pueden provocar deterioros indeseables, tales
como grietas y la desintegración química de los productos tales como la
biodegradación , e incluso variación del peso molecular en el caso de
los polímeros reciclables.
La fotodegradación puede generar la rotura de los enlaces covalentes
debido a la radiación UV emitida por la luz solar y su consecuente
decoloración y harinamiento superficial.
El efecto de las elevadas temperaturas puede provocar la ruptura
hemolítica de los enlaces covalentes de la cadena orgánica.
El oxígeno ambiental puede originar radicales libres, con las
consecuentes reacciones secundarias degradatívas (peróxidos que luego
se descomponen). También el oxígeno o el ozono, pueden reaccionar con
los polímeros provocando o favoreciendo su escisión.
La degradación hidrolítica se produce al entrar en contacto el material
con un medio acuoso; el agua penetra en la matriz polimérica y provoca
hinchamiento, ruptura de puentes de hidrógeno intermoleculares,
hidratación de las moléculas y finalmente la hidrólisis de los enlaces
inestables.
La disolución se produce cuando el polímero se encuentra en `presencia
de disolventes. Cuanto mayor sea la similitud orgánica entre el soluto
(polímero) y el disolvente, mayor probabilidad habrá de que se produzca
la desintegración por disolución.
La biodegradación se debe a la acción de los organismos vivos tales como
las bacterias, hongos, levaduras y sus enzimas, las cuales consumen las
sustancias poliméricas como fuente de alimento, de tal manera que su
forma original desaparece.
En cuanto a la fotodegradación, podemos decir que, aunque gran parte de
la radiación solar es absorbida por la atmósfera, la radiación UV (280 y
400 nm) es la que mayormente alcanza la superficie terrestre. Esta
energía radiante, comprendida entre 72 a 100 Kcal, es suficiente para
producir la rotura de los enlaces covalentes y ocasionar el deterioro de
los polímeros orgánicos.
Debido a que los plásticos más comunes (polietileno, PVC, poliestireno,
poliéster, polipropileno, etc.,) se degradan por efecto de la radiación
UV emitida por el Sol, es importantísimo emplear una gran cantidad de
aditivos en su composición para reducir el envejecimiento por
fotodegradación, lo que no exime de realizar ensayos de resistencia a la
intemperie.
Para evaluar la resistencia al envejecimiento ambiental de los polímeros
se emplean las cámaras climáticas de ensayos acelerados de laboratorio.
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