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Imagen: Bacterias en la mina Las Cruces. FERNANDO TORNOS / CAB
(CSIC-INTA)

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Se denominan organismos extremófilos a aquellos especímenes capaces de
sobrevivir bajo condiciones climáticas extremas. Un ejemplo son las
bacterias encontradas a 150 metros de profundidad en una mina sevillana,
en un entorno aislado de la luz y el oxígeno y con temperaturas
superiores a las exteriores.
Según un trabajo publicado en la revista Nature Communications, un
equipo liderado por científicos españoles del CSIC ha demostrado como en
los lugares más insospechados puede encontrarse alguna forma de vida;
en este caso, bacterias extremófilas. El hallazgo, realizado en Las
Cruces, una mina situada a 15 km. de la ciudad de Sevilla, podría ser
un punto de partida para encontrar vida extraterrestre en lugares como
Marte, en donde debido a la radiación ultravioleta existente, no es
posible que exista vida en su superficie, por lo que, de existir, se
trataría de vida subterránea.
Se trata de fósiles de una gran colonia de organismos que vivieron hace
millones de años, formado un yacimiento mineral excepcional.
Estas bacterias convierten el gas natural almacenado en las rocas bajo
las margas en anhídrido carbónico, y el sulfato del agua subterránea en
ácido sulfhídrico, lo que les proporciona suficiente energía para
vivir.
Es de destacar que, a escala de laboratorio, es posible simular las
condiciones de vida de los microorganismos extremófilos, mediante las
cámaras climáticas de simulación.
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