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La Consejera de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno
vasco, Ana Oregi, ha pedido que acabe "el vodevil" alrededor de la
central de Garoña y se cierre definitivamente porque "ya ha cumplido
sus expectativas" y sería "un exceso" reabrirla.
Ya en el año 2005, Ecologistas en Acción elaboró un informe que mostraba
los principales problemas de seguridad de la central nuclear de Garoña
(Burgos). El informe se envió a los grupos parlamentarios, así como a
los Gobiernos de Castilla y León, País Vasco, Aragón y La Rioja.
Las conclusiones principales del informe eran que la central estaba
aquejada de graves problemas de seguridad, entre los que destacaba la
corrosión, y que se puede prescindir de ella sin que peligre el
suministro de electricidad.
En octubre de 2009 finaliza el permiso de explotación de la central de
Santa María de Garoña que le fue otorgado por el Consejo de Seguridad
Nuclear (CSN) en 1999 para que pudiera funcionar durante 10 años más. Ya
en aquel momento Ecologistas en Acción consideró una temeridad que se le
otorgara este permiso y el tiempo le ha dado la razón. Desde aquel
momento los fenómenos de corrosión se han ido agravando paulatinamente
hasta hacer que la situación sea insostenible y han aparecido otros
problemas nuevos como el fallo, recientemente encontrado, en el venteo
del edificio de contención.
La corrosión afecta al barrilete, una pieza cilíndrica que hay en el
interior de la vasija del reactor y que es calve para el funcionamiento
normal de la central, puesto que sirve de soporte estructural del núcleo
y, además, sirve para canalizar el flujo de refrigerante de forma
apropiada. El barrilete se vio sometido a una serie de reparaciones que
no son sino parches y que no pueden garantizar el estado de seguridad ni
eliminar la necesidad de inspecciones que obligan a someter al personal
de la central a dosis radiactivas innecesarias.
Además del barrilete, los manguitos de las penetraciones de las barras
de control están severamente aquejados de corrosión. Los sucesivos
informes del CSN muestran que el fenómeno está fuera de control y que
avanza más deprisa de lo esperado, de tal forma que han aparecido
fisuras en zonas donde no se contaba con ello.
Es de destacar que para ensayar la resistencia a la corrosión de los
metales se emplean las cámaras de ensayos de corrosión por niebla
salina.
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