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El lanzamiento del Observatorio Orbital 2 del Carbono, de la NASA, el
cual estaba planeado originalmente para el 1 de julio, se postergó 24
horas debido a un problema técnico en el sitio del lanzamiento. El
cohete Delta II ahora está listo para despegar desde la Base Vandenberg
de la Fuerza Aérea, en California, el 2 de julio a las 02:56:44, hora
diurna del Pacífico.
La NASA está a punto de lanzar una nave especial destinada a realizar un
seguimiento de este gas de efecto invernadero. El Observatorio Orbital 2
del Carbono (Orbiting Carbon Observatory-2 u OCO-2, en idioma inglés)
está realizando los últimos preparativos ya que será lanzado el 1 de
julio desde la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea (Vandenberg Air Force
Base, en idioma inglés), ubicada en California.
También conocido como “OCO-2”, el satélite que orbitará el polo
proporcionará una imagen global de las fuentes humanas y naturales de
dióxido de carbono. Asimismo, los datos que aporte OCO-2 serán usados
para cuantificar los “sumideros” de dióxido de carbono; es decir, los
lugares en los océanos y en el terreno firme por los que naturalmente
sale el dióxido de carbono de la atmósfera de la Tierra, el que luego se
almacena.
“Saber qué partes de la Tierra están ayudando a quitar carbono de
nuestra atmósfera nos ayudará a entender si pueden continuar haciéndolo
en el futuro”, dice Michael Gunson, científico del proyecto OCO-2 en el
Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.
A pesar de que la misión se denomina OCO dos, es la primera nave
espacial de la NASA dedicada a medir los niveles de dióxido de carbono
en la atmósfera. La nave especial OCO original, lanzada desde Vandenberg
hace más de cinco años, nunca llegó a órbita debido a una anomalía de
separación que experimentó el vehículo de lanzamiento. OCO-2 es entonces
el segundo intento de la NASA.
Y llega justo a tiempo. Los gases de efecto invernadero, como el CO2,
atrapan el calor del Sol dentro de la atmósfera de la Tierra. Al
mantener temperaturas habitables, el efecto invernadero es esencial para
la vida en la Tierra. Sin embargo, los crecientes niveles de CO2 pueden
haberle dado a nuestro planeta un exceso de algo que en sí mismo es
bueno.
La mayoría de los científicos están de acuerdo en que el aumento del
dióxido de carbono provocado por las actividades que realizan los seres
humanos, particularmente la quema de combustible fósil y la
deforestación, ha desequilibrado el ciclo natural del carbono de la
Tierra. Las temperaturas globales de la superficie están aumentando y
cambiando el clima de nuestro planeta.
En la actualidad, menos de la mitad de la emisión de dióxido de carbono
que emana hacia la atmósfera de la Tierra, ocasionada por las
actividades humanas, permanece allí. Los océanos de la Tierra absorben
parte del CO2 extra. Los sumideros naturales del terreno toman el resto,
pero todavía no es posible comprender cabalmente las cantidades de CO2
que se absorben en varios lugares de la superficie de la Tierra. Los
científicos que trabajan en OCO-2 esperan detectar estos sumideros.
“La cuantificación de estos sumideros nos ayudará a predecir la rapidez
con la que se acumulará el CO2 en el futuro”, agrega Gunson. “Los datos
aportados por esta misión mejorarán la exactitud de las predicciones
relacionadas con el cambio climático global”.
La nave OCO-2 detecta el dióxido de carbono usando tres espectrómetros
ubicados a bordo. Estos dispositivos funcionan dispersando la luz del
Sol en los colores que la constituyen. El CO2 se revela absorbiendo
ciertos colores cuando la luz del Sol atraviesa la atmósfera. De esta
manera, la nueva nave espacial aumentará drásticamente la cantidad de
observaciones del dióxido de carbono y recolectará cientos de miles de
mediciones por día cuando el satélite vuele por encima del hemisferio
iluminado de la Tierra.
Las mediciones que lleve a cabo OCO-2 se combinarán con datos
proporcionados por estaciones ubicadas en tierra, así como por aviones y
otros satélites, para ayudar a responder preguntas clave sobre el
dióxido de carbono y el cambio climático.
Michael Freilich, director de la División de Ciencias de la Tierra de la
NASA, lo resume así: “Con la misión OCO-2, la NASA realizará una nueva e
importante contribución al desafío científico de entender mejor a
nuestra Tierra y su futuro”.
Es de destacar que a escala de laboratorio es posible simular los
efectos del CO2 ambiental, mediante las cámaras climáticas con control
de contaminación.
Fuente: NASA
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