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Fotobiorreactores para microalgas, cianobacterias y dinoflagelados

 

Imagen: El grupo de investigación con los primeros fotobiorreactores desarrollados por Miguel Angel Beteta Garmendia (CCI control de Calidad 2009)

 

Imagen: Detalle de la unidad central del primer grupo de fotobiorreactores CCI

 

El interés científico en las microalgas está creciendo de forma tan vertiginosa, que entidades tales como el Banco Español de Algas (BEA) del Centro de Biotecnología Marina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, viene organizando cursos especializados intensivos teórico-práctico sobre Cianobacterias, Diatomeas y Dinoflagelados marinos y continentales.

 

Los objetivos de estos cursos, impartidos por BEA en el Parque Científico Marino de Taliarte (Telde) son: Presentar el estado actual de los aspectos básicos y aplicados de la Taxonomía, técnicas de muestreo, aislamiento y cultivo de las Cianobacterias (bacterias capaces de realizar la fotosíntesis oxigénica), las Diatomeas (algas unicelulares microscópicas) y los Dinoflagelados (microorganismo unicelulares que forman parte del fitoplancton marino y de agua dulce).

 

Según está demostrando, los fotobiorreactores, no solo permiten estudiar el cultivo de microalgas para propósitos de obtención de biocombustibles sustitutivos del petróleo, sino también a efectos productivos para múltiples sectores, tales como el alimentario, cosmético, farmacéutico, etc.

 

Para producir algas marinas, se necesitan los siguientes componentes esenciales: Radiación solar selectiva específica, agua, anhídrido carbónico, nutrientes esenciales y unos aparatos denominados fotobiorreactores, basados en cálculos de ingeniería química eficiente con controles precisos de la dinámica de fluidos y número de Reynolds optimizado, feedback de turbidez variable, temperatura, flujo lumínico homogéneo de alto rendimiento, bajo consumo, larga vida y bajo coste, sistemas de microfiltración de fácil limpieza, automatismos de control de flujo de gases y adición de nutrientes, precámaras de mezcla y tolvas de recogida de producto, etc., todo ello bajo monitorización y control informatizado.

 

Diversos grupos de científicos, tales como los investigadores de la Universidad de Cádiz, estudian la viabilidad de utilizar diversas especies de microalgas marinas para retirar CO2 y óxidos de nitrógeno procedentes de emisiones industriales. Este trabajo se está realizando en las instalaciones del Centro Andaluz de Ciencia y Tecnología Marinas (CACYTMAR) mediante fotobiorreactores, y tiene como objetivo evaluar la capacidad potencial de captación que poseen distintas microalgas, así como establecer las condiciones óptimas de la inyección de gases en el cultivo. Y es que hay que tener en cuenta que la reducción de las emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono y otros gases -con efecto invernadero- es un compromiso de la sociedad actual y por ello; distintas iniciativas se están promoviendo en el ámbito internacional, entre las que se encuentra la utilización de microalgas.

 

De hecho, desde el grupo de investigación RNM-144 “Oceanografía y contaminación del litoral” de la Universidad de Cádiz, su portavoz, el profesor Jesús Forja, explica que están trabajando a dos escalas diferentes: “la primera de ellas usa fotobiorreactores de laboratorio y permite realizar un screening (criba) de la capacidad de distintas microalgas para captar CO2”, mientras que la segunda se realiza a un mayor nivel, mediante fotobiorreactores tubulares de elevada capacidad, y tiene por objeto “establecer los balances globales de gases y la producción de biomasa en diferentes condiciones de cultivo (inyección de gases, irradiancia y temperatura fundamentalmente)”, como aclaran desde la institución universitaria.

 

En la actualidad se utilizan las microalgas para una enorme variedad de fines industriales, que van desde la obtención de biomasa para su utilización en alimentación humana y animal, hasta la extracción de productos de interés comercial (pigmentos, ácidos grasos, sustancias bioactivas, polisacáridos, etc.), sin olvidar el biodiesel, que es un sustituto o un aditivo del fuel obtenido a partir de aceites o grasas vegetales como estas especies marinas. De esta forma, cuando hablamos de las microalgas “tenemos que tener presente que hay una gran diversidad y que cada especie tiene unas características concretas que las hacen más o menos susceptible para ser utilizada en la captación de gases industriales”, según indica el profesor de la UCA Dr. Forja.

 

Este grupo de investigación de la Universidad de Cádiz está trabajando inicialmente con las especies Nannochloris atomus, Tetraselmis chuii y Nannochloropsis gaditana. No obstante, se es consciente del número “limitado” de especies “que tenemos a nuestra disposición”, por ello es “importante para nosotros trabajar conjuntamente con el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (CSIC), ya que poseen una de las colecciones microalgas más importante de Europa, sin pasar por alto, el elevado grado de conocimiento que algunos de sus científicos tienen sobre la fisiología de estos organismos marinos”. El portavoz del grupo de investigación sostiene que “pretendemos analizar el mayor número de microalgas posibles para poder tener en un futuro una base de datos que permita decidir sobre las especies de microalgas más adecuadas en función de la composición de los gases industriales y de las condiciones de cultivo”. Y para ello, trabajan ya en proyectos de investigación de Excelencia de la Junta de Andalucía (en el que participan también el CSIC y la Universidad de Granada) y del Plan Nacional I+D+i.

 

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