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Aunque cueste creerlo, algunas especies de aves pueden llegar a causar
graves perjuicios, no solo para los bienes urbanos y edificaciones (obra
pública y privada), sino también para las empresas, dando lugar a la
contaminación de productos, corrosión de estructuras, etc.
Especialmente los excrementos de las aves pueden deteriorar los acabados
de la construcción y generar grandes gastos de mantenimiento, reparación
y reconstrucción de equipamientos por corrosión, calculándose cifras
multimillonarias anuales por dicho concepto.
Los
efectos corrosivos de los excrementos de las aves, puede causar daños
irreversibles en tejados, canalones, pasillos, paredes, vehículos y
metales, sus recubrimientos y equipos.
Los
excrementos de pájaros se degradan rápidamente y se convierten en
productos químicos tales como sales y amoniaco, los cuales, en presencia
de lluvia, dan lugar a la formación de ácidos y álcalis, los cuales
aceleran el proceso de REDOX y posterior corrosión; carcomen la pintura,
corroen los metales, carbonatan el hormigón, erosionan la piedra y, con
el tiempo, puede ocasionar fallos estructurales irreversibles.
CCI viene
colaborando con diversas asociaciones y entidades en la elaboración de
diversos proyectos de norma de aplicación internacional mediante el uso
de cámaras de ensayos acelerados.
Este tipo
de cámaras de ensayos son capaces de reproducir cualquier ambiente que
pueda encontrarse en condiciones naturales o artificiales y acelerarlo a
requerimiento.
A este
respecto es de destacar que este tipo de sistemas de ensayo son
utilizados por los más prestigiosos laboratorios de investigación, tales
como el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas CENIM,
perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
Empresa Nacional Siderúrgica etc., y las compañías más relevantes del
sector, entre otras entidades públicas y universidades diversas.
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