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Los que hemos dedicado toda una vida al desarrollo de equipos de
simulación climática para ensayos ambientales, sabemos la importancia
que tiene la evaluación prematura de fallos funcionales por fatiga de
aquellos elementos, componentes y sistemas cuya fiabilidad es vital para
garantizar la seguridad de las personas y los proyectos; tal es el caso
de la instrumentación aeronáutica y aeroespacial.
Para ello, las cámaras climáticas de ciclado térmico acelerado, son
esenciales en este tipo de proyectos para evaluar el periodo de vida y
la fiabilidad de los equipamientos.
Las compañías Boeing y Airbus ya han remitido directivas a sus
proveedores, colaboradores y subcontratistas avisándoles de que van a
hacer un uso masivo de esa tecnología para aumentar la fiabilidad de los
componentes del 787 Dreamliner (Boeing), y del A-350 (Airbus) y de los
modelos posteriores que fabriquen.
En estas tareas empresas tales como CCI vienen prestando sus desarrollos
en estas compañías (INTA, CASA,….) desde hace casi medio siglo, y
recientemente en compañías tales como AIRBUS, INDRA, ITP, etc., sin
necesidad de emplear otros bautizos descriptivos.
No obstante, el idioma anglosajón es muy dado a emplear terminologías
que, aunque parecen novedosas, vienen siendo usadas desde hace casi
cincuenta años de forma sistemática, tal como hemos dicho anteriormente.
Nos referimos, por ejemplo a las siguientes:
ESS: Environmental Stress Screaming.
HALT: Highly Accelerated Life Test.
HASS: Highly Accelerated Stress Screen.
Pero, sea cual sea la terminología empleada, de lo que se trata es de
someter a los equipos, componentes, sistemas y automatismos, a la
realización de pruebas funcionales simultaneadas con choques térmicos
repetitivos de alto gradiente variable (en función de la aplicación), de
manera que a escala de laboratorio podamos determinar la vida esperada
del producto y su fiabilidad en las condiciones climáticas más extremas.
Para ello, las cámaras climáticas desarrolladas por CCI, son capaces de
generar gradientes térmicos de hasta 100ºC/min, entre -190ºC y +500ºC y
viceversa, con permanencias y repeticiones sistemáticas, testeando
simultáneamente las solicitaciones funcionales de los sistemas y
elementos vitales. Además, en cortos espacios de tiempo, es posible
determinar el estado en que se encontraría el equipo tras los largos
periodos de vida esperada (horas por años de uso), tras el stress o
fatiga acumulada sufrida.
Como un ejemplo, sin este tipo de pruebas, hubiese sido imposible que un
robot tal como el Curiosity estuviera emitiendo informes científicos a
la NASA desde el planeta Marte, desde hace ya largo tiempo.
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