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Según ha informado la propia compañía automovilística Ford, vehículos de
los modelos Explorer, Escape y Mercury Mariner presentan problemas de
corrosión en el sistema de dirección y en los fondos de unidades
vendidas en EEUU y Canadá.
La reacción inmediata del fabricante automovilístico norteamericano Ford
ha sido la de llamar a revisión a 1.4 millones de automóviles en
Norteamérica para solucionar problemas dichos problemas que,
esencialmente, pueden provocar la pérdida del sistema de dirección
asistida, con las consecuencias que ello puede acarrear.
De hecho ya existe información documentada de cinco accidentes
relacionados con este defecto que provocaron seis lesionados.
La segunda llamada a revisión afecta a unos 200.000 Ford Taurus
2010-2014 que tienen problemas de corrosión.
Ford también llamó a revisión 82.576 Ford Fusion, Mercury Milan, Lincoln
Zephyr y Lincoln MKZ por un problema en los bajos delanteros que pueden
interferir con el pedal del acelerador.
Una vez más nos vemos en la necesidad de denunciar y advertir que estos
problemas de corrosión se pueden prevenir mediante la implementación de
rigurosos controles de calidad, previos al lanzamiento de los nuevos
modelos.
Para evaluar la resistencia frente a la corrosión ambiental a escala de
laboratorio, especialmente en las zonas marítimas, se emplean las
cámaras de ensayos de corrosión acelerada por niebla salina.
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