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Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) ha demostrado que la capacidad de capturar carbono de
los bosques depende de la disponibilidad de nutrientes que tiene un
ecosistema. Los resultados de la investigación se publican en la revista
Nature Climate Change.
El estudio demuestra que, en los bosques con suelos fértiles, el aumento
de la fotosíntesis conlleva un crecimiento de la acumulación de carbono
en el ecosistema. En los suelos pobres, en cambio, cuando aumenta la
fotosíntesis, aumenta también la respiración del entorno y no se
consigue retener carbono.
"Los bosques con buena disponibilidad de nutrientes son capaces de
secuestrar aproximadamente el 30% del carbono que reciben cuando
realizan la fotosíntesis. En cambio, los bosques con suelos infértiles,
con poca disponibilidad de nutrientes, son menos eficientes y sólo son
capaces de acumular el 6% del carbono", explica el investigador del CSIC
Marcos Fernández-Martínez, del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions
Forestals (CREAF), quien ha codirigido el estudio.
La madera como almacén de carbono
El hallazgo muestra un cambio de paradigma. Hasta ahora los modelos para
predecir la capacidad de capturar carbono de los bosques sólo tenían en
cuenta la cantidad de nitrógeno del suelo, sin fijarse en otros factores
como el fósforo o el pH del suelo (que se relaciona con la
disponibilidad de nutrientes).
Los investigadores consideran que la diferente eficiencia en el uso del
carbono se debe a varios factores. Los bosques que tienen más nutrientes
aprovechan el carbono que reciben del CO2 para producir más madera que
los bosques infértiles. Estos deben destinar buena parte de su carbono a
exudados y simbiosis con bacterias y hongos para conseguir nutrientes
del suelo.
La madera es un componente difícil de degradar y por lo tanto retiene el
carbono durante largos períodos e impide que vuelva a la atmósfera.
Además, los ecosistemas ricos en nutrientes suelen tener una materia
orgánica subterránea que no se degrada fácilmente y que retiene más
carbono.
Tras analizar 92 bosques de diferentes zonas climáticas, el estudio
demuestra que en las zonas tropicales, donde los suelos tienen pocos
nutrientes, prácticamente todo el carbono que absorben los árboles se
vuelve a emitir a la atmósfera con la propia respiración. Los bosques
que crecen sobre suelos infértiles deben usar el carbono que reciben
para producir raíces y mantener simbiosis con microorganismos del suelo
que les ayuden a conseguir más nutrientes. Este proceso es
energéticamente muy costoso y supone una pérdida de eficiencia en el uso
del carbono a nivel de ecosistema.
"En general, los árboles que crecen en suelos poco fértiles deben
destinar mucha energía a mecanismos que les permitan superar la falta de
nutrientes y por ello no pueden destinar demasiado carbono a producir
biomasa ", explica el investigador del CSIC Josep Peñuelas, del CREAF,
quien ha codirigido el estudio.
Es de destacar que a escala de laboratorio se puede investigar el
crecimiento de las especies vegetales en relación con la disponibilidad
de nutrientes y la captación del dióxido de carbono, mediante las
cámaras climáticas.
Fuente: CSIC 7/4/2014
M. Fernández-Martínez et al. Nutrient availability as the key regulator
of global forest carbon balance. Nature Climate Change. DOI:
10.1038/NCLIMATE2177
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