|
Entendemos por nanociencia a un campo de la investigación
multidisciplinar dedicada al estudio de las partes más pequeñas de la
materia. Así, el prefijo “nano” proviene de nanómetro, que es la
millonésima parte de un milímetro, aunque puede abarcar escalas de
medida a partir de moléculas, e incluso átomos.
El primer científico en describir este campo de la investigación fue el
premio Nobel de física Richard Feynman, cuando en 1959 expuso por
primera vez ante la SAF (Sociedad Americana de Física) la viabilidad de
investigar a escala de medidas tan pequeñas como los átomos.
Posteriormente, en 1974, fue Norio Taniguchi, profesor de la Universidad
de Ciencias de Tokio quien le secundó, y finalmente el investigador y
comunicador norteamericano Kim Eric Drexler popularizó el término
nanotecnología al publicar su libro Engines of Creation: The Coming Era
of Nanotechnology.
Para entender la nanociencia es necesario saber que, en virtud del
denominado efecto cuántico, las propiedades físicas y químicas de la
materia cambian a escala nanométrica. Así, características
físico-químicas tales como la resistividad, la superconductividad, la
geometría superficial, el aspecto visual, la resistencia frente a las
condiciones climáticas adversas, etc., son diferentes a nivel de
nanopartículas, que a una escala dimensional convencional. Este es el
aspecto más relevante en el cual radica el interés científico de
investigadores de todo el mundo en la búsqueda de nuevas aplicaciones de
los nanomateriales.
En España existen cerca de cien empresas que trabajan específicamente en
el campo de la nanociencia, todas ellas asociadas a la Red Española de
Nanotecnología Nanospain, la cual agrupa a prestigiosos centros
tecnológicos y universidades diversas, las cuales aglutinan cerca de
3000 investigadores.
Con todo, podemos decir que en la actualidad la nanotecnología se ha
consolidado como uno de los campos de la investigación más
esperanzadores y que ya empiezan a dar sus frutos en muchas áreas
específicas, como es el caso del descubrimiento de las múltiples
aplicaciones del grafeno.
Dentro de las diversas aplicaciones de la nanotecnología podemos citar
las siguientes:
En cosmética las cremas solares comienzan a incorporar compuestos
nanoabsorbentes de las radiaciones ultravioleta sin perder su
transparencia, mejorar su distribución sobre la piel, repeler el agua,
etc.
En el campo de los recubrimientos se desarrollan nanopinturas repelentes
de la suciedad y altamente resistentes frente a la corrosión.
Lunetas de automóviles repelentes del agua y que harán innecesarios los
limpiaparabrisas de escobilla.
Equipos de telefonía móvil e informáticos cada vez más pequeños y con
baterías de mayor autonomía.
Tabletas con pantallas táctiles superdelgadas y que se puedan doblar.
Nanorrobots y nanomáquinas de dimensiones extremadamente pequeñas
capaces de realizar funciones y movimientos predeterminados o dirigidos
a distancia para aplicaciones militares, policiales, de geoinspección y
para usos médicos.
Nanosistemas médicos que permiten dosificar medicamentos en el interior
de tumores, diagnóstico por la imagen, terapias intracorpóreas diversas,
tales como la detección precoz y el tratamiento del alzheimer, etc.
Finalmente cabe citar la aplicación de nanopartículas de oro para
joyería, basada en el hecho de que dichas partículas, disueltas en un
líquido, son capaces de dispersar la luz, para generar un efecto
cromático preestablecido, y un larguísimo etcétera.
Sin embargo, y pese a todo el elenco de aplicaciones mencionadas, cabe
decir que la nanotecnología supone también un riesgo potencial para la
salud humana y para la protección del medio ambiente, cuestión que es
preceptivo evaluar.
En este sentido, la comunidad científica internacional está investigando
en el desarrollo de protocolos de evaluación, cuantificación y
prevención de riesgos derivados de la utilización de productos
nanotecnológicos.
Es de destacar que los productos nanotecnológicos no se comportan de
igual manera, ni en diferentes entornos, ni en función de las diversas
condiciones climatológicas a las que se pueden ver sometidos. Es por
ello que, a escala de laboratorio, se emplean las cámaras climáticas de
simulación para estudiar, tanto el comportamiento de los mismos, como su
resistencia y durabilidad.
www.cci-calidad.com |