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Aunque para nosotros California parezca un lugar muy lejano, no lo es
para extrapolar un hecho que se está produciendo a lo largo y ancho de
nuestro planeta; una etapa climática cambiante que puede afectar a medio
plazo a la vida en la Tierra, aunque no acabe siendo irreversible.
Toda la costa este de Estados Unidos está cambiando de color con el
avance de la peor sequía que se haya producido en más de un siglo. De
acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y con la
Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, la condición de sequía
se volvió extrema en más del 62% de la superficie californiana, con muy
pocas señales de mejorar.
“Lo que hace las cosas aun peor es que la nieve acumulada es un 20%
inferior a lo normal para esta época del año”.
La sequía es tan severa que los satélites de la NASA pueden verla desde
el espacio. El 18 de enero de 2014, el satélite Terra, de la NASA,
capturó una imagen desoladora del cordón montañoso Sierra Nevada. Donde
tendría que haber miles de kilómetros cuadrados de nieve acumulada, solo
había tierra y rocas desnudas.
En el Laboratorio de Propulsión a Chorro, un grupo de investigadores
guiados por Tom Painter, se preparan para volar una aeronave Twin Otter
sobre las Sierras e investigar la situación. Su “Observatorio de Nieve
Aerotransportado” está equipado con un radar láser y un espectrómetro
para medir la profundidad y la reflectividad de la nieve. Con esa
información, es posible calcular el contenido de agua de las Sierras, en
un rango del 5%, y también futuras tasas de deshielo con un margen de
precisión similar.
Bill Patzert culpa, en parte, a la sequía en la Oscilación Decadal del
Pacífico u “ODP”, un patrón de lenta oscilación de las temperaturas de
la superficie marina en el Océano Pacífico. Actualmente, la “ODP” está
en su fase negativa; una condición históricamente ligada a la cuña
anticiclónica que bloquea las tormentas de la Costa Este y genera
inviernos muy duros en el Oeste Medio y en la Costa Este.
“A menudo me preguntan si esto es parte del calentamiento global”, dice
Patzert. “Mi respuesta es que ‘aún no’. Lo que estamos experimentando
ahora es una variabilidad natural que hemos visto muchas veces en el
pasado. Aunque, en definitiva, el cambio climático podría provocar
sequías mucho peores en el Oeste”.
Es de destacar que el comportamiento de las especies animales y
vegetales en función de la climatología, se puede simular a escala de
laboratorio con las cámaras climáticas de simulación.
Fuente: NASA
www.science.nasa.gov
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