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Los aerogeneradores marinos, como todos los equipamientos instalados a
la intemperie, y aún más cuando están expuestos a la acción del ambiente
marino, han de ser protegidos para resistir la corrosión producida por
la cristalización salina, el oleaje intermitente y la inmersión
alternativa.
Han de tenerse en cuenta factores tales como:
- El calado puede llegar hasta los 40 metros de profundidad.
- Las góndolas tienen que ser ancladas al lecho marino con postes de
acero y hormigón.
- Las fuertes rachas de viento de hasta 160 kilómetros por hora y olas
de hasta 15 metros de altura producen fenómenos alternativos de secado y
humedad.
- Los cambios térmicos y las radiaciones solares deterioran los
recubrimientos superficiales contra la corrosión haciendo más
vulnerables los aceros.
Etc.
Por tanto, para verificar la resistencia de estos materiales es
imprescindible disponer de equipos tales como las cámaras de corrosión
por niebla salina convencionales, las cámaras de corrosión por inmersión
alternativa, y las cámaras de corrosión de ciclos climosalinos, las
cuales permiten reproducir fielmente a escala de laboratorio las
diversas climatologías a las que habrán de ser expuestos los mismos en
las condiciones más adversas descritas.
Las cámaras de corrosión acelerada desarrolladas por CCI, están
fabricadas bajo procedimientos de calidad certificados AENOR, cumplen
con todas las normativas vigentes de homologación y se acompañan de los
correspondientes certificados de calibración de las variables de ensayo
seleccionadas, cuestión por la cual permiten certificar los productos.
Las cámaras se pueden fabricar sin límite de tamaño, en función del tipo
de componentes a ensayar, desde las pequeñas cámaras compactas, hasta
las grandes cámaras de construcción modular visitables, capaces de
albergar grandes piezas.
Este tipo de cámaras son empleadas por las compañías más relevantes del
sector, tales como el CENIM (CSIC), centros tocológicos y universidades
diversas.
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