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Una vez más somos conocedores de fallos estructurales causados por la
corrosión en sistemas de vital importancia de los automóviles, como es
el caso de los mecanismos de frenada.
En esta ocasión es el fabricante estadounidense de automóviles Chrysler
quien ha puesto en marcha una campaña de revisión que afectará a cerca
de un millón de vehículos en diferentes mercados, a causa de un problema
de corrosión en el sistema de frenado, según informó la empresa en un
comunicado.
Chrysler señaló que esta campaña afecta a las unidades del modelo Grand
Cherokee de la marca Jeep fabricadas entre 2010 y 2014, mientras que
también se revisarán los Dodge Durango de entre 2010 y 2014.
La compañía explicó que del total de unidades afectadas por esta medida,
644.354 vehículos se comercializaron en el mercado estadounidense,
mientras que 42.380 unidades se concentran en Canadá, 21.376 unidades,
en México, y las 159.685 unidades restantes, fuera de Norteamérica.
Según la compañía, el sistema de frenado mantendría su eficacia, a pesar
de que se experimente dicha corrosión, aunque los usuarios podrían notar
una mayor resistencia del pedal del freno durante su accionamiento.
Chrysler indicó que ha tenido conocimiento de un accidente relacionado
con este problema.
A nuestro entender esta reiterada problemática no hace más que poner de
manifiesto una reiterada deficiencia de control de calidad en la
planificación de los ensayos de resistencia a la corrosión en sectores
tan importantes como los medios de transporte.
Una vez evaluada la resistencia a la corrosión a escala de laboratorio
con las cámaras de niebla salina, los fabricantes están obligados a
introducir aquellas modificaciones necesarias para garantizar la
seguridad de las personas antes del lanzamiento al mercado de los
vehículos.
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