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Una vez más volvemos a ser testigos de las consecuencias derivadas de no
llevar a cabo, con el rigor suficiente, los protocolos de ensayos de
corrosión de las estructuras, mecanismos y sistemas, de los medios de
transporte tales como las aeronaves, embarcaciones y automóviles.
Estamos hablando de cuestiones tan importantes como la seguridad,
pudiendo llegar a poner en riesgo la vida de las personas.
En esta ocasión se trata de la compañía fabricante de vehículos
automóviles Ford, la cual ha llamado a revisión a 390.000 vehículos en
Estados Unidos y Canadá por problemas de corrosión.
Se trata de los modelos Ford Escape, Fusion, C-MAX y Lincoln MKZ de los
modelos fabricados entre el 2001 el 2004, los cuales pueden sufrir
problemas de corrosión estructural que podría ocasionar daños en el
sistema de dirección, poniendo en riesgo a usuarios y terceras personas.
Ford ha informado de la evidencia de un accidente que puede haber sido
ocasionado por un defecto de vulnerabilidad frente a la corrosión,
anunciando que reparará gratuitamente la estructura de los vehículos
afectados.
Es de destacar que estos problemas pueden resolverse con la realización
de ensayos específicos de laboratorio encaminados a evaluar la
resistencia frente a la corrosión de todos los elementos metálicos
susceptibles de tal vulnerabilidad.
Para ello se utilizan las cámaras de niebla salina de laboratorio
homologadas por la normativa internacional.
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