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El
amoniaco (NH3) es un gas toxico que se presenta en pequeñas cantidades a
nivel mundial y se genera de forma natural por la descomposición de
plantas muertas y excrementos de animales. Debido a ello, las
acumulaciones de este gas nocivo se localizan, sobre todo, en establos
usados para ganadería.
Debido a
que en los sistemas fotovoltaicos mal ventilados por detrás de tales
establos, puede darse una concentración elevada de amoniaco, es por lo
que es necesario realizar una exhaustiva gestión de calidad para
garantizar que únicamente se usen materiales que hayan superado
complejos exámenes internos y externos.
Debido a
que sobre la resistencia al amoniaco de los módulos fotovoltaicos aún no
se han establecido normas específicas, lo que se hace es asimilar
pruebas de envejecimiento acelerado contempladas en otras normativas
aplicables para analizar especialmente la resistencia a la corrosión, la
estabilidad mecánica y la funcionalidad de los módulos y componentes al
estar expuestos al amoniaco.
Los tests
se basan en las normas DIN EN 60068-2-60 y DIN EN ISO 3231, y se
combinan y amplían de forma que pueda crearse una situación de uso real.
De esta forma, se reproduce, p. ej. (a diferencia de otros tests de
amoniaco), la acumulación condicionada por las horas del día y el secado
posterior del agua condensada en los módulos a humedad del relativamente
alta (85%HR) junto con un cambio térmico cíclico (15 °C a 45 °C).
Además,
para poder mostrar aceleradamente la carga durante la vida de un módulo,
se aumenta la concentración de amoniaco y se analizan los resultados.
Para ello
se utilizan las cámaras climáticas con atmosferas amoniacales.
Fuente:
SOLARWATT
www.cci-calidad.com |