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El ensayo
tiene como objeto la determinación del grado de afectación del cobre y
el aluminio empleados en la construcción cuando dichos metales entran en
contacto con los vapores acéticos desprendidos por las siliconas
comerciales de uso común en las condiciones climáticas reales a las que
se pueden ver afectados los mismos.
Para la
realización de este experimento se utiliza una cámara de ensayos tipo
Kesternich en las condiciones equivalentes a las estipuladas en la norma
DIN 50017, pero a la temperatura de +50ºC con humedad saturada.
El hecho
de elegir esta condición climática tiene como base la simulación de las
condiciones existentes en el entorno de las mamparas de baño, respecto
del aluminio, y en las tuberías de agua caliente en el caso de la
distribución de agua caliente sanitaria.
Para la
realización del experimento se utilizan probetas formadas por láminas
pulidas brillantes de 0,5 mm de espesor y dimensiones de 400 x 100 mm.
Los motivos por los cuales se han utilizado este tipo de probetas, son
los siguientes:
Pulido
brillante: Por la facilidad de observación rápida de los primeros
inicios de deterioro superficial por corrosión.
Longitud
y anchura: Con el fin de poder aplicar una suficiente cantidad de
silicona en el 50% de la superficie de la probeta.
La
silicona utilizada es del tipo empleado en bricolaje y construcción,
incolora y de componente acético. La cantidad total aplicada es de dos
tubos convencionales completos, extendidos con espátula.
Número de
probetas utilizadas: 20 unidades (10 para la prueba en blanco y otras 10
para el ensayo bajo vapores de silicona en recinto estanco.
Superficie siliconada: Aproximadamente 2.000 cm2, sobre el 50% de las
diez probetas situadas en el interior de la cámara normalizada.
Duración
de la prueba: cinco días.
Realización del experimento:
Como
ensayo en blanco se prueban las diez probetas en las condiciones
climáticas mencionadas de temperatura y humedad sin aplicación de
silicona acética.
Transcurridos cinco días se extraen las probetas y dejadas secar a +25ºC
se analizan visualmente, apreciándose en el cobre un ligero cambio de
color hacia la tonalidad bronceada, sin ningún síntoma de
desprendimiento de material. Paralelamente se aprecia en el aluminio un
ligero empañamiento de la superficie especular, sin desprendimiento de
material ni apariencia de deterioro.
Realizado
el ensayo bajo la influencia de los vapores de silicona y una vez
finalizado el periodo de prueba, en idénticas condiciones climáticas,
los resultados resultan evidenciar un claro proceso inicial de deterioro
superficial por corrosión, a simple vista:
La
superficie especular del aluminio pulido ha desaparecido y en su lugar
se aprecia un ligero polvo blanquecino significativo de la presencia de
desprendimiento electrolítico de material. Los resultados en el caso del
cobre no son tan espectaculares, pero igualmente evidencian un claro
incremento del deterioro superficial, al aparecer zonas afectada por
cobre electrolítico.
Conclusión:
Sin que
el presente estudio pretenda determinar aspectos rigurosos relativos a
normativa aplicable, velocidades de corrosión por pérdida de peso o
procedimientos potenciométricos, etc., queda evidenciado que la
utilización de siliconas acéticas en presencia de aluminio y cobre, ha
de estar condicionada a la aplicación de recubrimientos de protección
adecuados, o a la selección de aleaciones resistentes a dichos
productos, o por el contrario optar por otro tipo de materiales
compatibles con la aplicación en las condiciones climáticas estudiadas.
Cuando se
desee evaluar dicho factor de corrosividad en ambiente marino, se han de
complementar las pruebas mencionadas con los ensayos AASS, para la
determinación de la resistencia a la corrosión frente a la niebla salina
acética (ClNa y CH3COOH) a alta temperatura y alta humedad.
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