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Un
proyecto respaldado por la UE e iniciado recientemente pretende combatir
las consecuencias negativas que tiene para la salud el incremento de la
población de garrapatas y chinches en Europa. Sus artífices se han
propuesto, con ese fin, desarrollar materiales textiles protectores y
biodegradables.
En la
última década ha registrado un aumento constante la población de
garrapatas y sobre todo chinches (Cimex lectularius) en Europa, en parte
por el cambio climático y en parte por la intensificación mundial de las
migraciones, cambios en los patrones de uso de los insecticidas y mayor
resistencia de estos animales a tales productos. A diferencia de las
chinches, que no plantean ninguna amenaza grave para la salud humana,
algunas garrapatas sí son vectores de patógenos.
Diez
entidades europeas, coordinadas por el Gremi Textil de Terrassa, y de
las que tres son españolas (incluida Tecnalia) se asociaron para formar
el consorcio responsable del proyecto Betitex, cuyo cometido es
desarrollar un material natural protector que se ajuste a las normas de
los biocidas autorizados en la UE. El equipo responsable ha enfocado su
labor de diseño hacia dos usos fundamentales: el equipo de protección
individual (EPI) y el uso doméstico en ropa de cama.
Pese a
que el sector de los tejidos y las prendas de vestir se afana cada vez
más en atender la exigencia de introducir métodos de producción
sostenibles, las tecnologías ecológicas no están ni mucho menos
extendidas entre los fabricantes. Por ello los integrantes del consorcio
de Betitex confían en que sus resultados contribuyan a impulsar una
economía más ecológica y competitiva en el sector.
Es de
destacar que las cámaras climáticas sirven no solo para evaluar la
resistencia ambiental de los tejidos textiles, sino también para
investigar el comportamiento de los insectos cuando estos se encuentran
sometidos a la acción de agentes externos artificiales, tales como los
insecticidas o los materiales biorrepelentes.
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