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Un equipo
de investigadores del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (ICM)
del CSIC, con la colaboración del Tasmanian Museum and Art Gallery de
Tasmania (Australia), han caracterizado una nueva familia de microalgas
unicelulares pertenecientes a los dinoflagelados.
Imágenes
de microscopía electrónica de barrido de algunas de las especies
pertenecientes a la nueva familia descrita. Las flechas indican
acrobase, cuya morfología es común para todas las especies
pertenecientes a la familia. Barra de escala=10 µm.
Imágenes
de microscopía electrónica de barrido de algunas de las especies
pertenecientes a la nueva familia descrita. Las flechas indican
acrobase, cuya morfología es común para todas las especies
pertenecientes a la familia. Barra de escala=10 µm.
Esta
nueva familia recibe el nombre de Ceratoperidiniaceae ya que, de las
distintas especies que la forman, Ceratoperidinium margalefii es la
primera que se describió. El trabajo, publicado on-line en la revista
Protist, ha sido liderado por Esther Garcés, investigadora del CSIC, y
tiene como primer autor a Albert Reñé, estudiante de doctorado.
Ambos,
desde su laboratorio en el departamento de Biología Marina y
Oceanografía del Instituto de Ciencias del Mar, se dedican al estudio de
la diversidad de las microalgas, y al control de las proliferaciones de
microalgas tóxicas y nocivas en la costa catalana.
La
familia descrita incluye especies de dinoflagelados que, aunque se
conocían, estaban mal caracterizadas y se desconocían sus relaciones
filogenéticas, por lo que estaban clasificadas dentro de otras familias
o géneros.
Una de
las razones por las que estas microalgas estaban asociadas a grupos
diferentes era por su morfología. “Tienen una alta plasticidad. Algunas
de ellas cambian mucho a lo largo de su vida: presentan unas
elongaciones retráctiles que otras no tienen, lo que las hace parecer
muy diferentes entre sí” comenta Albert Reñé.
Los
investigadores han podido observarlas in vivo y ver que, a pesar de sus
distintas morfologías, comparten ciertos caracteres comunes. Cada una de
las microalgas se estudió de forma individual para caracterizar su
morfología. Posteriormente cada célula fue aislada de la muestra de agua
con una pipeta, y secuenciada genéticamente, lo que ha permitido ver la
similitud genética entre las diferentes microalgas.
Las
muestras de microalgas han sido tomadas en diferentes puntos de la costa
catalana y en diferentes estaciones del año. Otras muestras provienen de
diferentes puntos de la costa australiana.
La
diversidad de microorganismos marinos es inmensa y sólo se conoce una
pequeña parte de ellos. En el mar hay una alta diversidad de protistas,
organismos eucariotas unicelulares como las microalgas, que no pueden
clasificarse dentro de los otros reinos eucariotas: Hongos, Animales y
Plantas. Actualmente se conocen del orden de 100.000 especies de
protistas pero se cree su número es varios órdenes de magnitud mayor.
Esther
Garcés concluye: “No sabemos cuántas especies hay, cuáles son y dónde y
cómo viven. Con la secuenciación del ADN podemos caracterizar esta
diversidad escondida, completar el árbol de la vida y entender el papel
que estos organismos juegan en el medio”.
Más
información:
Artículo
de referencia publicado en Protist:
http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1434461013000643#
Página
del grupo de investigación en el Instituto de Ciencias del Mar:
http://pbl.cmima.csic.es/ca/content/inici
La
investigadora Esther Garcés explica la relevancia del trabajo en su
blog:
http://lallibretadelesidees.wordpress.com/2013/09/12/secrets-de-familia/
www.cci-calidad.com |