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Se
denominan corrientes vagabundas a aquellas fugas eléctricas
descontroladas e indeseables, producidas por equipamientos eléctricos o
electrónicos, fuentes de alimentación, tomas de tierra, cableados
eléctricos defectuosos o bajo condiciones de alta humedad en
conducciones subterráneas deficientemente aisladas, etc.
Teniendo en cuenta que la corrosión es un fenómeno electrolítico o de
oxidación-reducción (REDOX), en el cual se implican las migraciones
electrónicas entre un cátodo y un ánodo, no es baladí el considerar que
la corriente eléctrica pueda ser la causa de determinados tipos de
deterioro metalúrgico, especialmente de base ferromagnética.
En el
caso de los aceros, si no están debidamente protegidos por
galvanización, por ejemplo, su afectación se traduce en forma de
corrosión local por picaduras.
Es por ello que resulta esencial evaluar la durabilidad de los
materiales bajo estas condiciones de riesgo.
Para
ensayar a escala de laboratorio los efectos de la corrosión sobre los
aceros y su resistencia a las condiciones ambientales adversas tales
como el agua marina, se emplean las cámaras de niebla salina como la
presentada en la imagen adjunta.
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