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La nave especial MAVEN, de la NASA, será transportada por el cohete
Atlas V, desde Cabo Cañaveral. El lanzamiento está previsto para el 18
de noviembre
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Hace
miles de millones de años, cuando los planetas de nuestro sistema solar
todavía eran jóvenes, Marte era un mundo muy distinto. El agua líquida
fluía a través de extensos ríos que desembocaban en lagos y mares poco
profundos. Una gruesa atmósfera cubría el planeta y lo mantenía cálido.
En este acogedor ambiente, los microbios vivientes podrían haber
encontrado un hogar, iniciando así un camino para que Marte se
convirtiera en el segundo planeta con vida cerca del nuestro.
Pero así
no sucedieron las cosas.
En la
actualidad, la atmósfera de Marte, fría y seca, proporciona una escasa
protección para una superficie marcada por lechos de ríos secos y lagos
vacíos. Si los microbios marcianos todavía existen, probablemente lleven
una vida lamentable, en algún lugar debajo del polvoriento suelo de
Marte.
¿Qué
sucedió? Esta inquietante pregunta ha perturbado a los científicos
durante mucho tiempo. Para hallar la respuesta, la NASA está enviando un
nuevo orbitador a Marte, llamado MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile
Evolution).
“El
objetivo de MAVEN es descubrir qué procesos fueron responsables de esos
cambios en el clima marciano”, dice Bruce Jakosky, investigador
principal del proyecto, desarrollado en la Universidad de Colorado, en
Boulder.
El
lanzamiento de MAVEN está previsto para noviembre de 2013 y su llegada a
Marte se espera para septiembre de 2014. MAVEN está equipado con
instrumentos destinados a estudiar la atmósfera superior de Marte. Y
allí es donde muchos investigadores creen que yace la respuesta.
La única
manera en que Marte podría haber sido un lugar húmedo y cálido hace 4
mil millones de años, es que tuviera una atmósfera gruesa. El CO2 de la
atmósfera marciana es un gas de efecto invernadero, igual que lo es en
nuestra propia atmósfera. Una gruesa capa de CO2 y otros gases de efecto
invernadero podrían haber proporcionado las temperaturas más cálidas y
una mayor presión atmosférica necesarias para evitar que el agua líquida
se congelara o hirviera.
Pero algo
provocó que Marte perdiera esa capa. Una posibilidad es el viento solar.
A diferencia de la Tierra, Marte no está protegido por un campo
magnético global. En cambio, tiene “paraguas magnéticos” esparcidos
alrededor del planeta, los cuales protegen solamente una parte de la
atmósfera. La erosión de las áreas expuestas, provocada por el viento
solar, podría haber “pelado” la atmósfera a través de miles de millones
de años. Las mediciones de isótopos, llevadas a cabo recientemente en la
atmósfera marciana por el vehículo explorador todo terreno de Marte,
Curiosity, avalan esta idea: los isótopos livianos de hidrógeno y argón
se agotan, en comparación con los otros componentes más pesados. Esto
sugiere que han sido liberados hacia el espacio.
Los
científicos también han especulado con que la superficie del planeta
podría haber absorbido el CO2 y podría haberlo transformado en
carbonatos. Sin embargo, esta teoría se ha desvanecido en los últimos
años ya que los vehículos exploradores y orbitadores de Marte no han
podido encontrar carbonato suficiente como para explicar el gas
liberado.
MAVEN
será la primera misión a Marte diseñada con el fin de ayudar a los
científicos a entender el actual escape de CO2 y de otros gases hacia el
espacio. La sonda orbitará Marte durante al menos un año terrestre. En
el punto bajo de la órbita elíptica, MAVEN estará 125 kilómetros por
encima de la superficie; su punto alto será a más de 6000 kilómetros en
el espacio. Los instrumentos de MAVEN rastrearán iones y moléculas en
esta amplia sección transversal de la atmósfera de Marte con el fin de
documentar por completo el flujo de CO2 y otras moléculas hacia el
espacio, por primera vez.
Una vez
que Jakosky y sus colegas sepan a qué velocidad Marte está perdiendo CO2
precisamente ahora, podrán extrapolarse en el tiempo para estimar la
cantidad total perdida durante los últimos 4 mil millones de años.
“MAVEN determinará si la fuga de gases hacia el espacio fue la causa más
importante del cambio climático de Marte”, dice Jakosky.
En el
gran esquema del sistema solar, la Tierra orbita al lado de un mundo que
se inició con la mayor promesa para la vida, como el nuestro… sin
embargo, todo resultó muy diferente. Después de todos estos años, MAVEN
podría escribir el capítulo final de un misterio planetario inquietante.
Es de
destacar que a escala de laboratorio es posible reproducir las
condiciones climáticas existentes en cualquier lugar del sistema solar,
y en este caso, tanto la presunta climatología antigua de Marte, como la
actual.
Fuente:
NASA
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