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Las algas
ya no son solo un recurso alimentario exclusivo de la cocina oriental,
sino que actualmente en Europa no solo forman parte de muchos platos
culinarios, sino que además cada vez nos encontramos con mayor número de
productores españoles, no solo para el mercado autóctono, sino también
para exportación.
Para que
las algas conserven sus características organolépticas durante un largo
periodo de tiempo, y que a su vez se simplifique al máximo el envasado y
el coste de transporte, lo más habitual es recurrir a la
deshidratación.
En el
proceso de secado es muy importante el control térmico, la homogeneidad
y la asepsia.
Esto se
consigue con los secaderos de algas desarrollados por CCI.
En este
tipo de cámaras, no solo se mantienen controladas las temperaturas en
todo el espacio interior, sino que además la convección forzada de aire
y la extracción del excedente de humedad son monitorizadas mediante
displays electrónicos con lectura directa de fin de proceso.
Se
aconseja la colocación de las algas en contenedores hiperventilados, los
cuales se ubican equidistantemente en carros rodantes, los cuales se
distribuyen en el interior de las cámaras con entrada y salida
programadas.
Las
rampas abatibles facilitan los accesos con comodidad y sin esfuerzo.
Las algas
ya deshidratadas quedan en perfecto estado de empaque y distribución a
los mercados alimentarios.
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