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Se define
como fitopatología a la ciencia que estudia el diagnóstico, la evolución
y el tratamiento de las enfermedades de las plantas.
La fitopatología no solo abarca a todos los agentes infecciosos y otras
plagas que atacan a las plantas, sino también a los desórdenes abióticos
o enfermedades fisiológicas de las mismas.
Teniendo
en cuenta la enorme cantidad de cosechas que se pierden anualmente, este
tipo de investigación cobra una importancia muy relevante, especialmente
a efectos alimentarios.
Las enfermedades de las plantas han sido conocidas desde la antigüedad,
pero generalmente eran atribuidas a fuerzas sobrenaturales.
Los fitopatólogos fueron los primeros investigadores que descubrieron el
primer fungicida usado para el control de una enfermedad vegetal; el
caldo bordelés, una mezcla de sulfato de cobre y cal.
Son varios los factores que han de tenerse en cuenta para valorar la
incidencia de un patógeno sobre el organismo que lo alberga: Por una
parte su agresividad, definida como su capacidad de penetración, y por
otra, su facilidad de difusión y desarrollo a través de los tejidos de
la misma.
Tras la inoculación e incubación del patógeno, la planta puede sufrir
diversos tipos de daños hasta la aparición de la enfermedad; desde una
elevada agresividad o virulencia, hasta una baja peligrosidad, en
función del tipo de vegetal.
Existen dos tipos de parásitos: Los que sólo pueden atacar a especies
concretas de plantas, y los que atacan a las células a través de
procesos enzimáticos antes de alimentarse de su contenido. Estos últimos
son organismos que descomponen la materia orgánica anidando en ella,
pero que pueden llegar a colonizar los tejidos vivos anexos,
especialmente en casos de debilidad de la planta.
Se entiende por susceptibilidad a la capacidad de un patógeno para
arraigar en un vegetal. Así, una planta es susceptible a un patógeno
cuando éste es capaz de penetrar, infectar y originar en la planta los
síntomas característicos de la enfermedad.
Por el contrario, la resistencia es la propiedad de una planta para
oponerse a la penetración y, por tanto, a la infección.
La susceptibilidad puede ser natural o inducida, según dependa de
factores genéticos, o esté influida por las condiciones climáticas.
Una cualidad intermedia entre la susceptibilidad y la resistencia es la
tolerancia: Un planta es tolerante cuando el patógeno puede penetrar
pero no aparece infección ni síntomas.
Para estudiar los procesos fitopatológicos de susceptibilidad o
resistencia de las plantas frente a los patógenos, en función de las
condiciones ambientales, se emplean las cámaras climáticas de
laboratorio.
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