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Cuando
las sales que se encuentran en la atmósfera se disocian en medio acuoso
a través de la humedad del aire, los iones generados resultan
químicamente activos, dando lugar a procesos de oxidación-reducción que
desembocan en el deterioro de los metales por corrosión.
Un
ejemplo real de disociación química ambiental es el del cloruro sódico
presente en el agua de mar y que se difunde por el viento y el oleaje en
las áreas próximas a los litorales marítimos.
Para determinar el grado de resistencia a la corrosión de los metales,
es necesario emplear criterios de ensayo unificados internacionalmente,
no solo con el fin de intercomparar datos y evaluar extrapolaciones
entre los resultados obtenidos en el laboratorio y la exposición a la
intemperie, sino también para poder documentar ante terceros, bajo
baremos medibles, la calidad de los productos.
Para ello es necesario hacer uso de procedimientos de evaluación
aplicables universalmente y amparados por las normativas prescritas por
los organismos certificadores de cada país, como es el caso de la
norma española UNE-EN ISO 9227 y todas sus equivalentes
adoptadas internacionalmente.
CCI
desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de
ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de
Investigaciones Metalúrgicas, Empresa Nacional Siderúrgica, Ministerio
de Defensa, etc.
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