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Ozono y radiación solar UV. Cámaras climáticas

 

El ozono es un gas de color azul, de olor fuerte y penetrante. Su densidad es 1,66 y se licua a -112 °C, dando un líquido azul índigo muy inestable. Es mucho más soluble en agua que el oxígeno, y es absorbido por la esencia de trementina y otras esencias orgánicas presentes en diversas variedades forestales.
 

Su papel es importantísimo para la supervivencia de las especies, cuestión por la cual es de vital importancia mantener estable su equilibrio.

 

El ozono se encuentra  permanentemente en  procesos continuos de formación y de destrucción.

 

La luz solar es la mayor fuente de energía para los procesos de formación y destrucción del ozono estratosférico:

 

Formación solar

O2 + UV (λ < 200 nm) →    2 O

O + O2 →      O3

 

Destrucción solar

O3 + UV (200 nm < λ < 300 nm) →         O2 + O

O + O3 →      2 O2

 

Hasta el 98% de la radiación ultravioleta solar de alta energía (UV-B y UV-C) es absorbida por la destrucción y formación de ozono atmosférico. El intercambio global entre ozono y oxígeno es del orden de 300 millones de toneladas diarias.

El ozono es estable a elevada temperatura. Puede obtenerse en reacción reversible a partir del oxígeno a 1 500 °C. Por el contrario, en frío tiende a descomponerse para formar oxígeno. Esta descomposición, tanto más fácil cuanto más concentrado está el ozono, tiene lugar cerca de los 100 °C; también lo descomponen algunos productos pulverulentos (carbón, dióxido de manganeso, etc.). Esta inestabilidad explica sus propiedades oxidantes. Oxida en frío al yodo y a casi todos los metales, especialmente al mercurio y a la plata; desplaza al cloro, al bromo y al yodo de sus combinaciones con el hidrógeno y los metales; oxida al máximo a los ácidos del azufre, del fósforo y del arsénico; en frío, transforma al amoniaco en nitrito y nitrato amónicos; destruye por oxidación las materias orgánicas (corcho, caucho).

 

En sus reacciones, uno solo de los tres átomos de oxígeno de su molécula interviene de un modo activo; los otros dos se desprenden en estado de oxígeno ordinario. Por el contrario, con la esencia de trementina y diversos compuestos orgánicos no saturados, el ozono es totalmente absorbido para dar unos compuestos de adición (los ozónidos), muy poco estables.

 

El ozono existe en pequeñas cantidades en el aire, sobre todo en el campo, pues lo producen las plantas verdes en su función fotoclorofílica. Se encuentra también en la alta atmósfera. También lo producen las descargas eléctricas y las reacciones químicas que liberan oxígeno en frío.

 

El ozono se emplea por su poder oxidante y bactericida; sirve especialmente para renovar el aire en atmósferas confinadas, para la esterilización de las aguas, para el tratamiento de las dermatosis, supuraciones y algunos reumatismos crónicos. Se utiliza, además, en el blanqueo de telas, cera, almidón y marfil, y para envejecer el vino y la madera. Se emplea en la preparación de aceites secantes y en la síntesis de algunas esencias vegetales (fabricación de vainilla y de heliotropina).

 

La cantidad de ozono contenida en la atmósfera se expresa mediante el espesor reducido, es decir, el espesor vertical de una columna en la que se hubiera acumulado todo el gas, a temperatura y presión norma1es. El espesor medio es de 2,5 mm. La mayor densidad del ozono se encuentra entre los 15 y 40 km de alt., registrándose una fuerte concentración hacia los 25 km. Allí se encuentra prácticamente todo el ozono (ozonosfera).

 

El ozono se forma en las capas bajas de la atmósfera (influencia de las descargas eléctricas, de las emanaciones radiactivas), pero en tan pequeña cantidad que este hecho no influye de manera sensible en su distribución. En la actualidad se cree que el ozono existente en las capas bajas se ha formado en la estratosfera, por disociación molecular del oxigeno, bajo la influencia de los rayos ultravioletas de elevada frecuencia, de los electrones libres y de los rayos cósmicos.

 

El papel esencial lo desempeñan los rayos ultravioletas (λ entre 0,12 y 0,20 µ). El crecimiento ilimitado del ozono es evitado por una reacción inversa a la anterior: el ozono absorbe los rayos ultravioletas de longitud de onda comprendida entre 0,20 y 0,29 µ, y se transforma en oxígeno molecular. El ozono, que se acumula de esta manera entre los 15 y los 40 km, es difundido hasta el suelo por los movimientos verticales.

 

El aire polar, inestable, contiene mayor cantidad de ozono que el aíre tropical, estable. La distribución, variable según las estaciones, se explica por el equilibrio de los mecanismos generador y destructor de ozono, que estén en función de la estación (intensidad de los rayos ultravioleta). Finalmente, las diferencias locales en el suelo se deben esencialmente a mecanismos destructores, que funcionan en las capas bajas. En efecto, el ozono se descompone lentamente a la temperatura ambiente, y el átomo suplementario de oxígeno es absorbido por los cuerpos reductores. De esta manera, el aire limpio y oxidante del campo contiene entre 200 y 400 mg de ozono por cada 100 m3.

 

Por el contrario, el aire de las ciudades, cargado de partículas pulverulentas reductoras, no contiene más de 2 mg por cada 100 m3 (París). Gracias a su poder de absorción, el ozono de la estratosfera impide que los rayos ultravioletas de elevada frecuencia alcancen el suelo: el espectro solar se detiene en las 0,29 µ. Si las cosas no ocurrieran de esa manera, sería imposible la existencia de toda clase de vida en la superficie de la Tierra, debido a los efectos de las ondas de λ menor que 0,29 µ. El ozono es un poderoso bactericida, que asegura la salubridad del aire.

 

Como se ha mencionado, el ozono es muy perjudicial para los materiales derivados del caucho, debido a que influye sustancialmente en su envejecimiento prematuro, traducido en la pérdida de características físicas tales como: deterioro de color, harinamiento y finalmente descomposición.

 

Teniendo en cuenta que el caucho se encuentra presente en una gran parte de equipos aparatos y sistemas de uso común en los países industrializados, en forma de gomas y elastómeros diversos (componentes de automóviles, etc.,) es por lo que resulta imprescindible realizar ensayos de resistencia a la intemperie a escala de laboratorio con las cámaras climáticas de simulación.

 

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