|

Imagen NASA: Un nuevo video de ScienceCast da un vistazo debajo de la
capa superior del suelo con el fin de inspeccionar las acumulaciones de
carbono del permafrost en el Ártico. Las áreas en color azul indican un
área de cobertura de permafrost mayor que el 90%; las áreas en color
celeste oscuro denotan una presencia de permafrost discontinua o
esporádica (del 10 al 90%) y las áreas en color celeste claro indican
áreas aisladas con permafrost

|
CARVE es el acrónimo en idioma inglés de "Carbon in Arctic Reservoirs
Vulnerability Experiment" (Experimento de Vulnerabilidad de los
Depósitos de Carbono del Ártico). Ahora, en su tercer año, la campaña
aérea está poniendo a prueba la hipótesis de que los depósitos de
carbono del Ártico son vulnerables al calentamiento, mientras que
entrega los primeros mapas de los gases de efecto invernadero, el
dióxido de carbono y el metano. Alrededor de dos docenas de científicos
de 12 instituciones participan en este proyecto.
"El Ártico es fundamental para la comprensión del clima global", dice
Miller. "El cambio climático ya está ocurriendo en el Ártico, más
rápidamente que lo que los ecosistemas pueden adaptarse. Observar el
Ártico es como observar a un canario en una mina de carbón de todo el
sistema de la Tierra (porque sirve de advertencia)".
Durante cientos de miles de años, el permafrost del Ártico ha acumulado
grandes reservas de carbono orgánico (se estima que de 1.400 a 1.850
millones de toneladas métricas). Eso es aproximadamente la mitad de todo
el carbono orgánico estimado que se encuentra almacenado en los suelos
de la Tierra. En comparación, cerca de 350 mil millones de toneladas
métricas de carbono se han emitido debido a toda la combustión de
combustibles fósiles y las actividades humanas desde el año 1850. La
mayor parte del carbono del Ártico se encuentra en suelos ubicados
dentro de los 3 metros de la superficie, los cuales son vulnerables al
deshielo.
Pero, según lo que los científicos están averiguando, es posible que el
permafrost y su carbono almacenado no sean tan permanentes como su
nombre lo indica. Y eso les preocupa.
"El permafrost se está calentando más rápidamente que la temperatura del
aire del Ártico (tanto como de 1,5 a 2,5 grados centígrados en tan sólo
los últimos 30 años)", señala Miller. "Cuando el calor de la superficie
de la Tierra penetra en el permafrost, amenaza con movilizar estas
reservas de carbono orgánico y liberarlo a la atmósfera en forma de
dióxido de carbono y metano, alterando de este modo el equilibrio del
carbono del Ártico y agravando enormemente el calentamiento global".
Desde una base en Fairbanks, Alaska, el avión de investigación C-23
vuela hasta ocho horas diarias a sitios ubicados en la Ladera Norte, así
como en el interior y en el valle del Río Yukón de Alaska, por encima
del permafrost de los bosques boreales, de las turberas y de los
humedales.
Elevándose sobre el terreno ártico, Miller ha visto muchas cosas que no
olvidará. Y los datos obtenidos en relación con el permafrost podrían
resultar inolvidables, también.
Es de destacar que, a escala de laboratorio, existen medios para
estudiar las condiciones ambientales y sus consecuencias, mediante la
utilización de cámaras climáticas de simulación.
Fuente: NASA
www.ciencia.nasa.org
www.cci-calidad.com |