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La artemia salina es una especie de crustáceo branquiópodo del orden
anostraca propia de aguas salobres continentales, de distribución
generalizada en todo el planeta.
Por su parte, los rotíferos son animales microscópicos (entre 0,1 y 0,5
mm) con unas 2.200 especies que habitan en aguas dulces, tierra húmeda,
musgos, líquenes, hongos, e incluso agua salada.
Las propiedades nutricionales de estos microorganismos, particularmente
en sus primeros estadios, los hacen muy adecuados para su empleo como
alimento vivo para alevines y peces pequeños. Son ricos en lípidos y
ácidos grasos insaturados, lo que representa un excelente alimento para
todo tipo de peces e invertebrados, promoviendo su pigmentación y un
buen estado de salud.
A su vez, estos animales microscópicos se alimentan de microalgas, lo
cual significa que para la cría de los mismos y su desarrollo, se
necesita un cultivo previo de las mismas en condiciones climáticas
controladas.
Todo ello se puede llevar a cabo en el laboratorio empleando cámaras
climáticas de cultivo y cría dotadas de medios para simulación de
energía solar fotosintéticamente activa, control de temperatura, flujo
de CO2 para el borboteo en el medio líquido y los correspondientes
nutrientes y sustancias químicas favorables.
En dichas condiciones, a PH entre 8 y 5, temperatura de +28ºC a +30ºC, y
con quistes grado "A" (primera calidad) las artemias (que son las más
relevantes) eclosionan entre 16 y 18 horas y duplican su tamaño en menos
de 18 horas después de haber nacido.
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